Aprender a caer

aprender a caer

Un compañero de chikung me comentó en una ocasión que a los adultos nos aterrorizan las caídas. Precisamente, él, en sus prácticas de artes marciales, se entrenaba para aprender a caer. Le veía rodar por el suelo con la agilidad de la infancia. Me hizo recordar la mía, esas rodillas llenas de moratones, los esparadrapos ocultando los cortes, la frente abombada por los chichones… Pero feliz. La vida seguía.

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