Dejar de cometer los mismos errores

Ya hemos hablado aquí de expresiones como tropezar en la misma piedra o caer en el mismo agujero. O lo que es lo mismo: cometer una y otra vez los mismos errores. Estoy segura de que esto os ha pasado más de una vez, aunque puede que aún no os hayáis dado cuenta. En este artículo vamos a explorarlo más a fondo y a plantear estrategias para dejar de cometer los mismos errores.

dejar de cometer los mismos errores

LOS MISMOS PERROS CON DISTINTOS COLLARES

“¡Ya pasé por esto!”, se queja el guerrero a su corazón. “Realmente tú ya lo pasaste –responde el corazón–, pero nunca lo sobrepasaste”. (P. Coelho: El guerrero de la luz)

A lo largo de la vida se nos presentan miles de situaciones a las que tenemos que responder. Esta respuesta o reacción está dictada en un 95% por nuestros patrones subconscientes, esos que se han formado desde el minuto uno de nuestra existencia y de los que apenas tenemos conocimiento.

El problema surge cuando nuestra respuesta es incapaz de gestionar alguna de estas situaciones, ya sea por miedo, por orgullo, por dolor, por pereza… Entonces las aparcamos o las soterramos en algún oscuro rincón, pensando que el olvido lo solucionará todo.

Pero no es así. Estas situaciones que han quedado colgadas van a volver a reaparecer más adelante. Es otra oportunidad que nos da la Vida para que podamos gestionarlas y trascenderlas. Si bien, los escenarios van a cambiar y también los personajes. Por eso os decía antes que puede que no os hayáis dado cuenta de que, en realidad, esas situaciones tan molestas que aparecen una y otra vez en vuestras vidas son recurrentes.

Son los mismos perros… pero con distintos collares.

LOS DESAFÍOS DE LA VIDA

Todas estas situaciones que nos desasosiegan, que nos vuelven del revés son, probablemente, los desafíos que tenemos que superar en esta vida.

Todos estamos aquí con, al menos, un propósito que cumplir, una misión que nos ayudará a evolucionar como seres humanos. Pero esta misión, ya os habréis dado cuenta, no está exenta de pruebas y obstáculos.

Dependiendo de nuestro bagaje personal, los desafíos serán de uno u otro tipo. Aquí van unos ejemplos:

  • a una persona huraña, la vida le ofrecerá situaciones en las que no tiene más remedio que tratar con otras personas y vencer sus miedos.
  • una persona de naturaleza irascible tendrá encontronazos con mucha gente hasta que se dé cuenta de que el problema no son los demás, sino ella.
  • una persona muy posesiva en sus relaciones amorosas repetirá los mismos patrones en cada relación hasta que sea capaz de comprender los motivos de su desesperado apego.
  • etc.

AUTOCONOCIMIENTO

Primero tenemos que conocernos a nosotros mismos.

Es la única manera de hacernos conscientes de todos esos patrones que nos limitan y dirigen nuestras vidas.

Ese es el primer paso para dejar de cometer los mismos errores.

Porque podemos meter la pata. Pero si al instante nos damos cuenta de que hemos vuelto a caer en el mismo agujero, llegará un momento en el que nos detengamos al borde del mismo y consideremos si hemos de caer o no.

Si podemos dejar de cometer los mismos errores.

REACCIONES CONSCIENTES

Cuando se produce este momento, cuando podemos elegir entre dejarnos llevar por la inercia que hasta ahora ha presidido todas nuestras reacciones o buscar otras opciones, tenemos el cincuenta por ciento del trabajo hecho.

El otro cincuenta por ciento sería elegir la reacción consciente que nos beneficia tanto a nosotros como al entorno.

Y esto es muy difícil si lo hacemos desde una perspectiva egoísta, la del ego, que solo piensa en su supervivencia. Y no estoy hablando de situaciones de a vida o muerte, sino de situaciones cotidianas, en las que no hay ningún peligro físico. Sin embargo, los miedos son reales.

DEJAR DE COMETER LOS MISMOS ERRORES

Volvamos a los tres casos que antes comentábamos. ¿Cómo dejar de cometer los mismos errores? ¿Y cuál sería la reacción consciente que convendría en cada caso?

  • La persona huraña decidiría sobreponerse a su miedo a tratar con otras personas. Se daría cuenta de que ese miedo viene, en gran medida, de una falta de autoestima, agravada por los recurrentes fracasos en sus relaciones personales. Así que se centraría en aumentar su autoestima y poco a poco se abriría a una mayor vida social. A medida que fuese perdiendo miedo a los demás crecería la confianza en sí misma y esto redundaría en relaciones más satisfactorias.
  • La persona irascible dejaría de ver el mundo como una amenaza constante a la que hay que responder con violencia. Su ego depondría las armas y contaría hasta diez antes de abrir la boca, buscando siempre una reacción constructiva. Probablemente, en pocas semanas se sorprendería de ver cómo los enfrentamientos disminuyen.
  • La persona posesiva en sus relaciones de pareja conectaría con un profundo sentimiento de abandono, probablemente ligado a su infancia y que puede que también se haya transmitido genéticamente a través de la herencia ancestral. Al conectar con este miedo y superarlo, la persona recupera su empoderamiento y libertad. Ya no depende de otro para ser feliz. Paradójicamente, es desde este desapego desde el cual las relaciones amorosas son mejores.

UNA NUEVA CONSCIENCIA

Por experiencia sé que cambiar la inercia de nuestras reacciones es muy difícil. Podemos leer cientos de libros de auto-ayuda, podemos leer este artículo, que nos va a dar igual. La mente está de acuerdo en la teoría pero llega el momento de la práctica y la volvemos a fastidiar, lo cual nos deja anonadados.

Pero, como os he dicho, si nos hemos dado cuenta, ya tenemos la mitad del trabajo hecho.

Para la otra mitad, tenemos un recurso muy bueno: Reiki. A través de este método se eleva la energía vital y esto supone un verdadero despertar que nos va a conectar con nuestra fuerza interior. Poco a poco va emergiendo una nueva consciencia que ayudará a transformar nuestros límites de pensamiento y nuestras reacciones emocionales.

En cada Curso de Reiki hay una iniciación que proporciona al estudiante un aumento de su energía y de su frecuencia vibratoria. Esto y la práctica constante harán posible la consecución de un mayor bienestar y armonía en nuestras vidas.

¿Y tú? ¿Sabes ya cuáles son tus desafíos? ¿Has superado alguno de tus errores recurrentes? Me encantaría que lo compartieras con todos nosotros. Hazlo, como siempre, un poco más abajo, donde dice: “Deja un comentario”.

Ser auténticos en nuestra vida

Últimamente he tenido un problema de autenticación con el correo por un desajuste entre el servidor antiguo y el nuevo. Esto me ha dado mucha lata y es posible que a aquellos que estáis suscritos al Blog no os hayan llegado algunos correos. Por fin se solucionó el tema. Pero, como siempre, esta experiencia me ha dado pie para una reflexión, en esta ocasión, acerca de la autenticidad. Acerca de ser auténticos en nuestra vida. Continuar leyendo “Ser auténticos en nuestra vida”

Una vida con propósito

Una buena amiga mía comentó hace poco que la vida no tiene ningún propósito.

–Estoy de acuerdo –le dije–. La vida no tiene ningún propósito, salvo el de perpetuarse. Por eso, tenemos un instinto primordial, que es el de supervivencia. Por eso, nos reproducimos.

–Ajá. –me dijo– Ves, me das la razón.

–No, exactamente. La vida puede no tener un propósito pero tú, como ser consciente, sí.  Continuar leyendo “Una vida con propósito”