ser como niños

Ser como niños

Después de algunos meses de retiro, empuño de nuevo el ratón y mis dedos se deslizan sobre el teclado para compartirte algunas de las experiencias que he vivido en los últimos meses. Ellas han sido clave para avanzar en mi crecimiento personal. Espero que este artículo te inspire y te dé energía para avanzar también, con menos cargas, con menos pesares y miedos. Para ello, nada mejor que ser como niños…

UNA ETAPA LLEGA A SU FIN

A principios de verano completé una etapa de mi camino de autoconocimiento. El viaje fue largo y, a veces, duro. Pero muy rico en experiencias y aprendizajes. De ello he dado testimonio a lo largo de todos los artículos de este Blog.

Un día, de repente, llegué al final de esa etapa. Me senté y contemplé mi paisaje interior, maravillada de no haberme sentido así antes.

¿Qué como me sentía? Bien, muy bien. En paz.

Mi corazón se había abierto de par en par. Y la armonía con todo lo que me rodeaba fue instantánea.

El pasado se alejaba de mí a gran velocidad. La ira, el resentimiento, el victimismo, soltaban sus cadenas. Volvía a renacer, con la pureza e inocencia de un niño.

Comprendí entonces que había perdonado todo y, a la vez, sentí que había sido perdonada.

ABRIR EL CORAZÓN… Y PERDONAR

Abrir el corazón y perdonar han sido temas recurrentes a lo largo de estos años en este Blog.

Porque sabía que eran los únicos caminos posibles para alcanzar la paz y la verdadera libertad.

Cuando digo abrir el corazón no hablo en sentido figurado. Me estoy refiriendo al quinto de nuestros chakras mayores, uno de nuestros centros energéticos más importantes.

La apertura del chakra corazón es posible perseverando en prácticas como el Auto-Reiki y la Meditación. Este ha sido mi camino y el que te he compartido todos estos años a través de artículos como estos:

Maestro Corazón

Ejercicio para abrir el corazón

El hexágono y el chakra corazón

Simbología del hexágono: segundo mensaje

Sin la apertura del corazón no habría sido posible experimentar el perdón de forma genuina. Abrir el corazón es una verdadera catarsis. La energía atrapada en el resentimiento, la ira y el sufrimiento se libera y las limitaciones se hacen añicos.

Toda esa energía está ahora a tu disposición de forma constructiva.

UN SUEÑO PROFÉTICO

Quiero, ahora, compartirte un sueño muy especial que tuve unos días antes de finalizar esta etapa.

Soñé que estaba en una reunión con muchas personas a las que no conocía. A lo lejos vislumbré una mujer con velo que me llamó poderosamente la atención. Pensé que era una figura espiritual muy importante.

Al poco, alguien se me acercó. Iba acompañado de la mujer del velo y me la presentó. Efectivamente, era un ser de gran poder espiritual. Sus ojos oscuros me miraban con infinita dulzura y, a la vez, estaban ausentes, más allá de este mundo.

Su presencia desató los últimos nudos que quedaban en mi corazón y rompí a llorar.

–¡Perdón! ¡Perdón!– exclamé con gran congoja.

No sabía por qué pedía perdón y precisamente a ella. Pero esa palabra siguió fluyendo, como un mantra, entre sollozos y lágrimas.

Ella no dijo nada. Su mirada serena, como digo, parecía estar en otro lugar y en otro tiempo.

Contemplándola intuí que había «un después». Que una etapa estaba a punto de completarse y que otra comenzaba.

SER COMO NIÑOS

¿Qué sucede cuándo vives la experiencia del perdón? Que tienes la sabiduría de un anciano… y, a la vez, la inocencia de un niño.

  • La sabiduría llega cuando aceptas el pasado y comprendes que te ha llevado hasta el punto en el que ahora estás.
  • La inocencia se produce tras la aceptación, al soltar la carga del pasado y empezar desde cero.

Si te fijas, los niños pequeños parecen vivir siempre en el presente. Nada llevan a cuestas. Pueden tener un berrinche y al minuto estar riendo y jugando como si nada. Eso es porque no tienen aún el ego desarrollado.

A medida que nos hacemos mayores y nuestro ego se consolida, el pasado empieza a pesar cada vez más. Será el pasado el que dicte nuestros comportamientos y decisiones futuras, siempre buscando proteger al ego.

Sin embargo, lo que ha sucedido en el pasado no tiene necesariamente que repetirse en el futuro. Pero ya es tarde. La desconfianza, el recelo, el miedo… se han instalado en nuestras vidas. Al poner el foco en las malas experiencias somos incapaces de aprovechar el presente.

Hemos perdido la inocencia.

Y no me refiero a la inocencia del ignorante. Me refiero a la inocencia del que cree que todo es posible, la inocencia del que no pierde la esperanza, la inocencia de aquél que, aunque se haya caído, sabe que puede volver a levantarse.

El ego te da armas para sobrevivir pero no para vivir de verdad.

Esto es a lo que se refiere Jesús en Mateo 18, 1-5. 10: «Yo os aseguro que si no cambiáis y no os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los cielos».

Ese Reino no es otro que la paz interior.

CONFIANDO EN LA GUÍA INTERNA

Ser como niños es también confiar y dejarse guiar por nuestra sabiduría interior.

A medida que soltamos lastres y vamos confiando más en nosotros mismos, la intuición, ese sexto sentido, se afianzará.

La intuición es una forma superior de recibir información. Te conecta con la Sabiduría con mayúsculas para guiarte en tu camino.

Esta conexión está abierta para todos pero no podemos acceder a ella si nuestro corazón está cerrado.

Así que el primer paso que tenemos que dar, ya te lo decía al principio de este artículo, es trabajar con el centro del corazón para ir abriéndolo poco a poco.

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Te abrazo, María

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