Lo razonable

Lo políticamente correcto, con arreglo a la moral establecida o a las normas sociales.

Eso que los demás esperan de nosotros.

Eso que se supone que deberíamos hacer de cara a la galería o de cara al gusanillo de nuestra conciencia.

Lo que el angelito nos recomienda con su voz aflautada, por más que el diablillo nos aguijonee con su tridente (o viceversa).

Lo que nos impide decir «no» a lo que no nos apetece ni nos conviene y lo que nos impide decir «sí» a las oportunidades que la vida nos pone delante de las narices a ver si de una vez cambiamos de rumbo.

De lo que nos privamos por no molestar o por creer que no lo merecemos.

Aquello a lo que no nos atrevemos por creer que no somos quiénes o no somos capaces.

Lo que jamás emprenderemos por miedo al que dirán.

Eso que es imposible porque «yo soy así y no voy a cambiar».

Aquello que estamos obligados a hacer porque el pasado, los ancestros o los genes lo exigen.

Eso que nos dictan nuestras creencias en cuyos límites nos refugiamos.

Lo que poda nuestras alas, ratea nuestra creatividad y constriñe nuestro espíritu.

Eso, ¿es lo razonable?

Hay quien prefiere lo razonable a ser feliz. Y entre tanto, la vida se nos va.

SI puedes elegir ¿no querrás lo mejor para ti? Es tu vida.

Os abrazo, María.

Gracias a Reiki Cris que me inspiró este artículo. 

Imagen: Reth on maroon. Mark Rothko, 1959. Tate Gallery

4 respuestas a «Lo razonable»

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