La Fiesta de la Luz

 

Solsticio de invierno. Cada jornada empieza a arañar segundos de luz a las tinieblas. Un hombre mira al astro rey y bendice el sol que le da la luz, el calor, y el alimento. Este hombre, que aún utiliza pieles para vestirse y un rudimentario lenguaje para comunicarse, ya sabe lo importante que es el sol para su subsistencia. Sabe que cada primavera el cielo, la tierra, el agua, los árboles, los animales y los hombres vuelven a nacer, abandonan el frío, la oscuridad y se sumergen en el abrazo de la luz.

Todas las culturas tienen su particular Fiesta de la Luz. Especialmente las asentadas en aquellas latitudes que sufren los rigores del invierno. Desde tiempos inmemoriales, esta fiesta ha significado renovación, la celebración del ciclo de la vida que vuelve a comenzar.

la fiesta de la luz

En la cultura occidental, todas las grandes civilizaciones adoraron al Sol y le otorgaron carácter de divinidad; egipcios, griegos, romanos, indios, celtas, germanos y escandinavos, consideraron este astro como una de las deidades principales de su panteón mitológico.

En un principio esta divinidad era venerada como tal fenómeno físico, como el propio Sol que con su luz y calor hace posible la vida. Más tarde, fue adquiriendo un carácter antropomórfico, asociándose con un personaje divino al que se le otorgó forma humana y nombre propio. Se trata, generalmente de un dios joven que cada año muere y resucita, personificando los ciclos de la vida en la Naturaleza. Así surgieron Osiris, Horus, Dionisios, Apolo, Mitra y muchas otras divinidades que se vincularon con el astro rey.

Asimismo, el cristianismo entronca con la tradición del culto solar, pues a partir del siglo IV fija la fecha del nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre, día de la celebración del Natalis Solis Invicti para los romanos, asimilando también algunos de los cultos ancestrales de los pueblos y culturas donde arraigó e incorporándolos a su propio ceremonial religioso.

Así surge la Navidad, la Fiesta de la Luz por excelencia, para significar el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

La Navidad es una fiesta de alegría, de exaltación de la vida. Nos reunimos con la gente que amamos, celebramos festejos y banquetes, expresamos nuestros deseos de felicidad y prosperidad, intercambiamos regalos.

A su vez, la Navidad es una celebración que implica una mayor profundidad. Con el comienzo del nuevo año renovamos el deseo de mejorar en nuestras vidas. Más allá de los propósitos típicos –aprender inglés, acudir al gimnasio, sacar el carné de conducir–, todos podemos ponernos en marcha para alcanzar un mayor equilibrio, una mayor armonía, en nuestra forma de sentir, de pensar, de actuar, abandonando aquellos modelos de pensamiento y de conducta que impiden nuestro crecimiento como personas.

Se trata de un viaje hacia nuestro ser más profundo, para descubrir la luz que hay en cada uno de nosotros, allí donde reside nuestra fuerza, nuestra belleza, nuestra calma y, desde ahí, comenzar a generar una energía sin tensiones que pueda fluir y resonar con otras energías afines, procurándonos un estado de “bien-estar” desde el cual podremos actuar en el mundo.

Después del homenaje a Mandela del artículo anterior, quiero recordar hoy las palabras de otro de los grandes hombres que jalonan la historia de la humanidad; un hombre que supo encontrar la luz dentro de sí y dedicó su vida a encenderla en la conciencia de los demás: el Mahatma Gandhi.

“Toma una chispa de sol y hazla volar donde reina la noche

e ilumínala y haz que surjan todas las estrellas. (…)

Toma la esperanza, vive en su luz y repártela a todos.”

Abandonemos la oscuridad y adentrémonos, pues, en la luz, reflejemos luz, transmitamos luz, absorbamos luz. Nosotros somos la luz del mundo. Hagamos que esta Navidad brille de verdad.

Fotografía: Wikimedia Commons. Autor: Itsbritto

© María Ródenas

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

2 respuestas a «La Fiesta de la Luz»

  1. Este año, no sé por qué, estoy presintiendo el solsticio de manera anticipada. Es una percepción muy ligera, pero que ahí está desde hace una semana.

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