Impecable con la palabra

Soy comunicadora de vocación y de profesión y sé de buena tinta la importancia que tiene saber escoger las palabras adecuadas, tanto al escribir como al hablar. Las palabras son pensamiento en acción, pura magia que nos permite expresar lo que somos. En el juego de la vida, las palabras nos acercan a los otros pero también nos separan y se han convertido en un arma indispensable para atacar o protegerse. Las palabras también se utilizan para atraer, convencer, manipular, controlar, juzgar, reprochar, sentenciar, maldecir, destruir. Un uso generalmente aceptado. Pero en el camino del autoconocimiento hay que dejar atrás estas tácticas de supervivencia y aprender a ser impecable con la palabra.

impecable con la palabra

LA MAGIA NEGRA DE LA PALABRA

La expresión impecable con la palabra fue acuñada por Don Miguel Ruiz en su libro Los 4 Acuerdos:

«Por lo general, empleamos las palabras para propagar nuestro veneno personal: para expresar rabia, celos, envidia y odio. Las palabras son pura magia –el don más poderoso que tenemos como seres humanos– y las utilizamos contra nosotros mismos. Las usamos para fomentar el odio entre las distintas razas, entre diferentes personas, entre las familias, entre las naciones … Con el uso erróneo de las palabras, nos perjudicamos los unos a los otros y nos mantenemos mutuamente en un estado de miedo y duda. Dado que las palabras son la magia que poseemos los seres humanos y su uso equivocado es magia negra, utilizamos la magia negra constantemente sin tener la menor idea de ello».

Cada vez que propagamos chismes, que murmuramos de otras personas, estamos difundiendo una energía negativa muy poderosa.

Una vez me dijeron: «La magia negra no existe… pero sí la maledicencia».

La maledicencia siembra semillas perversas y destructivas en el corazón de la gente. Todos lo hemos hecho y, también, lo hemos sufrido alguna vez. La maledicencia ha arruinado autoestimas, relaciones, carreras profesionales, negocios… Su poder es aniquilador.

impecable con la palabra

LA MANIPULACIÓN Y LA NECESIDAD DE CONTROLAR

Otro de los usos incorrectos de la palabra es la manipulación. La manipulación surge cuando sentimos que perdemos el control de nuestro entorno. Nos entra la duda y el miedo y nos precipitamos a manipular personas y situaciones con el fin de asegurarnos un desenlace propicio.

Necesidad de controlar y de imponer nuestra forma de entender la vida, necesidad de proteger nuestro ego y de sentir que no nos arrebatan nuestro sitio.

Muchas veces, ni siquiera somos conscientes de lo que estamos haciendo. Otras veces sí, y como astutos lobos pretendemos engañar a las inocentes caperucitas para sacar una buena tajada del asunto.

LA PALABRA EN EL CAMINO DEL AUTOCONOCIMIENTO

Maledicencia y manipulación van a cesar al avanzar en el camino del autoconocimiento. Este sendero nos lleva a reducir la separación con todo lo que nos rodea y a reconocernos en el otro.

Así pues, si chismorreamos de otras personas lo estaremos haciendo de nosotros mismos. Si pretendemos hacerles daño con la palabra, ese arma arrojadiza nos volverá como un bumerán.

Pero estar advertidos de esto no es lo que hará que dejemos ese hábito. En el estudiante avanzado surgirá una auténtica inhibición hacia el cotilleo y el silencio se instaurará ante semejantes conversaciones.

Con respecto a las técnicas de manipulación, estas irán desapareciendo igualmente. La aceptación de la vida y todo lo que ella trae significa que ya no hay necesidad de manipular nada. El temor a lo desconocido, al porvenir, se va diluyendo. Ya no es tan importante controlar la vida como estar presente y vivir conscientemente cada minuto. Hacemos nuestra tarea lo mejor que sabemos y podemos y estamos abiertos al cambio, pues hemos aprendido que nada permanece inalterable y que todo vuelve a resurgir en este Universo cíclico.

Si estás en el camino, proponte ser impecable con la palabra y úsala para sembrar semillas positivas en todo lo que te rodea.

Doy gracias a la palabra por permitirme expresar lo que vivo y siento.

Os abrazo, María.

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

7 respuestas a «Impecable con la palabra»

  1. ¡Hola!

    María

    ¿Qué tal?

    ¡Espero que bien!

    Mientras me disponía leer este articulo, me cae una llamada de una prospecto, que hace una semana firmo para un servicio y que hoy recibió la visita técnica, pero no se le instalo el servicio porque aun está en construcción la red, esto la altero a la señora y comienza a disparar sus palabras: “Sos un vil mentiroso, “voy a ir a quejarme a la defensoría del consumidor”, “los voy a demandar”, “voy a quejarme en todos los facebooks”. No me dejo que le explicara el porqué, ni modo me quede escuchando, quizás se le terminaron las palabras y colgó.

    La solución a este caso solo es de esperar los días necesarios a que los trabajadores terminen su trabajo y proceder con las instalaciones de los clientes, que están esperando el servicio.

    Las palabras también sirven para desahogarse.

    Cosas que se dan.

    Saludos Cordiales.

    1. Hola Manuel, a veces los desahogos son desmedidos. La persona no quiere escuchar, solo quiere dar rienda suelta a su rabia. Aunque hubieras podido darle una explicación no te hubiera escuchado. Saber escuchar es un ejercicio necesario, así como ponerse en la piel del otro, lo que se conoce como empatía.
      Pero es verdad que hay situaciones en la vida que acaban con nuestra paciencia y entonces saltamos. Al hacerlo es cierto que sacamos afuera nuestra rabia y eso, desde un cierto punto de vista, es bueno para nosotros porque no se queda dentro. Pero generamos distorsión a nuestro alrededor y, además, podemos hacer mucho daño a personas particularmente sensibles.
      Esa rabia podemos canalizarla a través del ejercicio físico o pegando un buen grito en un lugar desierto, mejor si es en la naturaleza. Después, más tranquilos, podemos buscar las soluciones que necesitamos o pedir explicaciones más serenamente.
      Un abrazo Manuel

  2. Gracias María,
    Esta muy bien recordar estas cosas y reflexionar sobre ellas, es curioso, este fin de semana hablaba con Andrés que estamos en la era de la COMUNICACIÓN, las palabras van de un lado para otro a una velocidad impresionante…..
    Gracias,
    Un abrazo,
    Ani

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