Fracaso y autoestima

La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos y es fundamental para tomar las riendas de nuestra vida y co-crear nuestra realidad. ¿Pero qué sucede con nuestra autoestima cuando una y otra vez fracasamos en nuestros empeños? En este mundo, que tanta importancia otorga al éxito personal, fracaso y autoestima están íntimamente relacionados.

SOY UN FRACASADO, SOY UNA FRACASADA

¿Cuántas veces hemos dicho algo así acerca de nosotros mismos?

¿Qué es lo que nos lleva a colgarnos semejante adjetivo y a dejar nuestra autoestima por los suelos?

Pues nada más y nada menos que una creencia. Y, generalmente, las creencias vienen dictadas por:

  • experiencias directas en el pasado
  • asumir las creencias de otras personas o colectivos

Quiero decir que puede que sea verdad que hayamos acumulado unos cuantos fracasos y esto haya generado la creencia de que no valemos para nada .

Pero también puede ocurrir que sea una creencia implantada por alguien de nuestro entorno cercano. Alguien cuya crítica está lejos de ser constructiva y se repite a menudo.

Y si esto ocurre desde la infancia, es muy posible que se convierta en el patrón de una creencia que nos va a minusvalorar y a restar motivación y coraje durante toda la vida.

EL MUNDO NO ES PERFECTO

Otras veces, nosotros mismos somos nuestros más implacables jueces, ansiando una perfección imposible.

Pero el mundo no es perfecto. Nosotros tampoco.

Y muchas veces lo olvidamos.

Por eso, somos los primeros en autoexigirnos que todo lo que hagamos ha de salir bien. De lo contrario, habremos fracasado.

Esta urgencia por alcanzar la perfección y el éxito a toda costa es un mal de nuestra época, acrecentado por la obligada presencia en las redes sociales. Hemos convertido nuestras vidas en escaparates de una perfección que no existe. Detrás de todas esas imágenes ideales que compartimos está la vida real. Y esta es la que de verdad cuenta.

La perfección es una meta inalcanzable que ni siquiera necesitamos.

CUIDADO CON LAS COMPARACIONES

Otro problema que mina constantemente nuestra autoestima es compararnos con personajes de éxito.

En realidad, si echamos un vistazo a la historia y consideramos todos esos personajes, descubriremos que sus trayectorias están plagadas de fracasos.

Lo que sucede es que ellos no se han dejado amilanar por las posibles equivocaciones. Han seguido adelante y han aprendido de ellas.

Decía Henry Ford: «el fracaso es una oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia».

Y Thomas A. Edison: «no he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan».

Especialmente, me gusta esta cita del cantante David Bowie: «no hay nada que aprender del éxito, todo se aprende del fracaso».

Y es que si siempre nos fuera bien, si todo funcionara «a la perfección», jamás nos tomaríamos la molestia de evolucionar. ¿Para qué?

Si la humanidad ha evolucionado ha sido aprendiendo de sus fracasos y de sus errores.

ME LO MEREZCO

Fracaso y autoestima también se dan la mano cuando nos convencemos de que nos merecemos lo que nos pasa.

Es decir, que si nos va mal en la vida es porque hemos de ser «castigados» por cómo somos o por algo que hicimos en el pasado.

Esta es otra creencia errónea.

Indudablemente, si nos equivocamos en algún asunto debemos asumirlo y tomar nota de los posibles errores para no volver a repetirlos. (Esto lo ilustra de una forma muy divertida este artículo: Autobiografía en cinco pasos)

Pero de ahí a pensar que nos merecemos todo lo malo que nos pase hay un abismo.

No perdamos esta referencia: siempre nos merecemos lo mejor que la vida tenga dispuesto para nosotros.

COMO SUPERAR EL FRACASO Y ELEVAR LA AUTOESTIMA

Para mejorar nuestra autoestima ante fracasos reiterados, aquí va una estrategia para hacer frente a todas estas creencias erróneas que hemos visto.

Toma nota de los siguientes pasos:

IDENTIFICAR, CUESTIONAR Y REEMPLAZAR
  • Identificar qué creencias se encuentran detrás de los pensamientos recurrentes asociados al fracaso. Esto no siempre es posible, pues algunas creencias están muy ocultas en el subconsciente. Pero cuando emprendemos el camino del autoconocimiento muchas de estas creencias empiezan a revelarse.
  • Cuestionar dichas creencias para saber cuánto de objetivo y de subjetivo hay en ellas. Para ello, tenemos que intentar llegar a la raíz de las creencias, a la causa que las ha generado. Esto se hace observando los hechos desnudos de etiquetas o cargas emotivas.
  • Reemplazar las creencias subjetivas que no nos sirven por aquellas que pueden ayudarnos. No es lo mismo pensar «no sirvo para nada» que «hay algunas cosas que no se me dan bien, en cambio otras se me dan estupendamente».
DISCRIMINAR LAS CRÍTICAS
  • Discriminar las opiniones que nos ayudan a mejorar de las críticas demoledoras.
  • En lo posible, alejémonos de las personas tóxicas. Y si no es posible, hagámonos la siguiente pregunta: esa persona que nos critica tanto, ¿acaso es mejor que nosotros? ¿no será ella la que tiene el problema?
NO COMPARARSE
  • No compararse con otras personas. No sirve de nada.
  • Cada uno  de nosotros somos seres únicos con un propósito de vida único.
  • El autoconocimiento nos ayuda a conocer nuestras fortalezas y debilidades y a desarrollar nuestro potencial.
NO BUSCAR LA PERFECCIÓN
  • No obsesionarse con la perfección.
  • Aceptar que el mundo es imperfecto y que todos cometemos errores.
RECONOCER LOS ERRORES Y BUSCAR SOLUCIONES
  • Reconocer nuestras equivocaciones y aprender de ellas. Aunque tardemos más o menos, el objetivo es no volver a tropezar con la misma piedra.
  • Mantener una actitud proactiva que nos ayude a encontrar soluciones en vez de una actitud reactiva de queja y victimismo.
SUPERAR EL MIEDO AL FRACASO
  • Superar el miedo al fracaso proponiéndonos objetivos sencillos y llevándolos a cabo.
  • Una serie de fracasos repetidos puede noquearnos y quitarnos las ganas de volver a intentarlo. Una forma de superarlo es ponerse objetivos muy fáciles a corto plazo.
  • Cuando estos objetivos se cumplen vamos perdiendo el miedo y aumentando nuestra autoestima.
NO PONERSE METAS IMPOSIBLES
  • No pedir peras al olmo o, lo que es lo mismo, no ponerse metas imposibles.
  • Está bien tener metas elevadas pero teniendo en cuenta, como te decía, tus fortalezas y debilidades.
ACEPTARSE Y QUERERSE SIEMPRE
  • Premiar siempre nuestros esfuerzos, aún cuando no consigamos los resultados apetecidos.
  • No olvidar que fracasar forma parte de la naturaleza humana… y no es el fin del mundo.

¿Qué os parecen estas ideas? Espero que os ayuden a desmitificar los fracasos y a elevar vuestra autoestima. Podéis hacer comentarios o compartir vuestras historias, me encantará leerlas y contestarlas.

Un abrazo, María

Imagen de Elias Sch. en Pixabay

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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