Esperando a vivir

¿Quién no ha soñado con una vida ideal? ¿Quién no ha ido construyendo, ladrillo a ladrillo, una vida perfecta en su imaginación? Supongo que todos lo hemos hecho en mayor o menor medida. Con la mirada fija en el ombligo nos hemos dicho: «Yo soy muy importante. Y la vida que tengo que vivir ha de ser muy importante». Nos hemos impuesto metas muy altas. Y todo lo que la vida nos ha ido haciendo llegar, si no entra dentro de nuestros objetivos, lo rechazamos. Así pasa a veces, que no estamos viviendo la vida que queremos ni tampoco la que nos toca. Estamos esperando a vivir.

UNA PLANIFICACIÓN FLEXIBLE

Queridos, las cosas son así. Por mucho que nos empeñemos, la vida nos va a llevar por los caminos que nos correspondan. Ya sabéis lo que os digo: no existen atajos. Si tienes que tomar determinado sendero, allá que vas a ir más pronto o más tarde.

No podemos ir rechazando sistemáticamente las oportunidades que nos van llegando sólo porque no entran en nuestros planes.

Hacer planes está bien, desde luego. Para mí, fluir con la vida no significa dejarse llevar por la inercia o lanzarse de cabeza a lo primero que surja.

La claridad es lo primero.

Pero esa claridad es la que te dice que los planes que hagamos no pueden ser rígidos sino flexibles, prestos a cambiar en función del momento en que nos encontramos.

De lo contrario, estaremos esperando a vivir.

esperando a vivirESPERANDO A VIVIR

Parece el título de una película lacrimógena, ¿verdad?

Pero no es ninguna película. Quién más, quién menos, hemos permanecido en standby en algún momento de nuestra vida, esperando a que nos llegue la ansiada meta: ese trabajo especial, ese príncipe/princesa azul, ese éxito inalcanzable…

Y todo lo demás ha pasado por nuestro lado, pero hemos sido incapaces de verlo y aprovechar la oportunidad que se nos ofrecía.

¿ESPERANDO A VIVIR… POR AMBICIÓN?

Cuando es el ego el que está detrás, la ambición puede ser la causa de estar esperando a vivir.

Como he dicho al principio, el ego siempre se pone metas muy altas. El ego  quiere experiencias premium.

Pero, la verdad es que no hay experiencias premium o de segunda clase, todas las experiencias han llegado a nuestra vida por una razón, todas merecen nuestra atención y valoración, aunque sea para rechazarlas.

Si decimos que no a una experiencia que sea porque está en contradicción con nuestros valores internos y no porque no responde a la ambición de nuestro ego. Porque, de ser así, nos podemos pegar unos batacazos bien gordos.

¿ESPERANDO A VIVIR… POR MIEDO?

No siempre es la ambición la que nos impide acceder a determinadas experiencias. A veces es todo lo contrario:

  • Puede que, en nuestro fuero interno, creamos que no nos lo merecemos.
  • O puede que tengamos la firme creencia de que estamos destinados al fracaso: «¿Para qué voy a emprender esto, si luego no me va a salir?».

Esta es la estructura de un discurso mental dominado por el miedo y forjado a partir de las experiencias que hemos vivido en el pasado.

Y es todavía peor, porque cuando queremos darnos cuenta nos ha encerrado, límite tras límite, en una pequeña jaula que nos impide vivir el presente.

CONFIAR EN LA VIDA

¿Cómo podemos confiar en la vida y acceder a las oportunidades que nos ofrece?

  • Tanto si es por exceso como por defecto, lo primero es detener el discurso mental que nos está distorsionando. Escucharse con honestidad.
  • Preguntarse qué es lo que realmente queremos y si está alineado con nuestra verdad interna.
  • Prestar atención a las situaciones que nos llegan sin esfuerzo. Acceder a ellas si esa decisión nos hace sentir bien. Aunque no estuvieran en nuestros planes a corto plazo.
  • Desconfiar de las situaciones y relaciones que nos llegan a través de mil y una complicaciones y contradicciones y que nos exigen mucho esfuerzo.
  • No dejar para mañana lo que la vida nos ofrece hoy, porque puede que no haya segundas oportunidades.

El autoconocimiento nos ayudará a caminar con mayor claridad y a tomar las decisiones adecuadas en nuestro día a día.

De esta manera, ya no estamos esperando a vivir. Vivimos.

Os abrazo, María

¿Queréis compartir vuestras experiencias al respecto? Hacedlo más abajo, donde dice: “Deja un comentario”. ¡Ánimo!

Imagen: Wikimedia Commons

6 respuestas a «Esperando a vivir»

  1. Hola María, como siempre muy acertados e inspiradores tus artículos. Teniendo muy presente el ahora, como base fundamental de lo que la vida es, aún descubro a mi mente pensando en lo bien que se lo pasará tal día o tal fecha cuando llegue. Cada momento debe ser el más importante de nuestra existencia. Me doy cuenta que lo pierdo de vista cuando el ritmo de mi vida se acelera porque no lo marco yo sino que la inercia de lo que me rodea me lleva.
    Un fuerte abrazo

    1. Hola Daniel, es verdad, cuando nos vemos inmersos en la vorágine de la vida perdemos totalmente la presencia en el ahora. La solución es darse cuenta y tratar de distanciarnos un poco para observar qué nos está ocurriendo y cómo estamos reaccionando. Después podemos buscar soluciones para mejorar nuestras reacciones, si queremos hacerlo. Eso es vivir conscientemente.
      El artículo, sin embargo, incide en todo aquello que dejamos pasar porque no entra en nuestros planes. Vivir tan rígidamente es otra forma de perderse el ahora, porque desaprovechas todas las oportunidades que la vida te trae. Presencia, atención y flexibilidad, esa es la fórmula. Un abrazo

  2. Aprender a aceptarte y escuhar tu cuerpo y a estar centrada en el momento presente, es aprender a ser feliz. Valoremios lo que tenemos y no lo que nos falta o lo que tienen otros es sentir que has llegado a la plenitud.

  3. Sin ninguna duda lo importante es VIVIR ahora y adaptarse a los cambios y no dejar que el miedo te paralice.
    Gracias Maria, tus piar siempre tan acertados y oportunos

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