El fin último de nuestra vida

El ser humano busca siempre una finalidad en todas las cosas. Todo lo que existe debe servir para algo, todo lo que hacemos debe obedecer a alguna razón. Esta concepción utilitarista  aparece también en la búsqueda del sentido de nuestra existencia. ¿Somos una casualidad en medio del universo o bien nuestra vida obedece a un fin último?

¿Un fin último? ¿Y qué pasa con el resto?

Fin–ultimo

«Para qué estoy aquí» y «A dónde voy» son viejos interrogantes de la historia humana que responden a una visión de la existencia en la que predomina el Hacer frente al Ser.

Este enfoque constante en la consecución de metas y, por tanto, en el futuro, es el responsable de que pocas veces pongamos la atención en el presente.

Y si no estamos en el presente: «¿Dónde estamos?» Y, sobre todo: «¿Quiénes somos?» (Hum… estas sí que me parecen dos buenas preguntas).

Algo nos estamos perdiendo.

Y me viene a la memoria esa frase famosa: «La vida es aquello que sucede mientras estás ocupado haciendo planes».

La vida no es solo Hacer, por mucho que nos vendan lo contrario.

La vida, para mí, es una oportunidad de reencontrarnos con el Ser que en esencia somos.

Y el Ser es pura conciencia en el instante presente.

Solo desde el estado del Ser podemos penetrar en el espíritu de todo lo que nos rodea. Solo desde el Ser podemos responder nuestras más íntimas preguntas.

Para mí, se trata solo de Ser y de perseverar en lo que somos. Ese es el verdadero sentido de nuestras vidas.

Os abrazo, María.

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

2 respuestas a «El fin último de nuestra vida»

  1. La pregunta que yace sobre nuestra existencia y la finalidad de nuestro ser, sea como individuo o como sociedad en sí, es mas profunda que simplemente limitar e ignorar la pregunta. Decir «vivir», y dejarlo ahí. Limitar la existencia a simplemente Ser y no Hacer, o, ¿simplemente no saber?. ¿Realmente es una búsqueda personal o una que debemos hacer colectivamente como sociedad hacía un fin? No lo sé. Pero jamás me llenaré con una respuesta así.

    1. Hola Paul, te entiendo, he pasado por el «hacer» y el «no saber». Pero después, en algunos momentos, he conectado con el «ser» y ahí es donde he encontrado el sentido.
      Sigo «haciendo», porque estamos en una dimensión material y «quiero saber» más. Pero algo ha cambiado.
      Un abrazo

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