Día de limpieza general

Hoy quiero proponerte un día de limpieza general en aquellos espacios donde pasas más tiempo. Este es un ejercicio que conviene hacerlo, como mínimo, una vez al año. Pero es aconsejable siempre que te sientas particularmente abrumado, apático o bajo de energía. Ya sé que cuando nos sentimos así ponernos en marcha es muy difícil. Pero es, precisamente, el mejor remedio que hay.

DÍA DE LIMPIEZA GENERAL

Limpieza general. Un término que cuando era pequeña hacía que me echase a temblar.

Porque, al llegar el verano mi madre dedicaba siempre un día para hacer limpieza general de armarios. Y, claro, quería que la ayudara. Había que vaciar estantes y cajones y limpiar a fondo todos los rincones.

Como comprenderás, a mí me daban igual los armarios. Lo que me apetecía era jugar. Pero con el tiempo me he dado cuenta de lo importante que es tener ese ritual de limpieza en nuestras casas y lugares de trabajo, en todos aquellos sitios donde pasamos mucho tiempo.

Los efectos podemos verlos, no solo a nivel de orden y limpieza de todos esos espacios sino también a nivel de orden y limpieza de nuestra mente y emociones.

LOS OBJETOS TAMBIÉN SON ENERGÍA

Todo en el Universo es energía. Y los objetos también. Son energía condensada hasta convertirse en materia. Su vibración es densa y nos atrapa, generando en muchos casos el apego hacia esos objetos.

Eso hace que tengamos tendencia a acumular, como explico en el artículo Dejar de acumular y ser más libre. No dejes de echarle un vistazo, si sientes que se te cae la casa encima.

El caso es que toda esa energía acumulada y, generalmente poco utilizada, es energía estancada que puede acabar restando nuestra propia energía.

Por ejemplo:

  • Objetos decorativos que se llenan de polvo en los estantes.
  • Ropa que nunca nos pondremos, pero que guardamos «por si acaso».
  • Electrodomésticos rotos que nunca llevaremos a arreglar.
  • Medicamentos, alimentos, cosméticos caducados.
  • Pilas de papeles, carpetas.
  • Libros,  revistas, películas que ya no tenemos intención de leer o ver más.
  • etc., etc.

¿Te suena algo de esto? Si la respuesta es afirmativa ha llegado el día de limpieza general también para ti.

LIMPIAR… Y DESPRENDERNOS DE LO QUE NO NECESITAMOS

Cuando hablo de limpiar no solo me refiero a usar agua y jabón.

La idea de limpiar un estante, un armario o una habitación entera es que revisemos todo lo que hay y valoremos que es lo que necesitamos en verdad y qué no.

Lo que no necesitamos tiene que salir ya de nuestras vidas.

Por supuesto no es siempre necesario tirar, también podemos regalar, donar, reciclar o vender. Pero que esta no sea una excusa para quitar el polvo a los objetos y volver a guardarlos donde estaban hasta que un día lejano decidamos ponernos con ello.

EL DESORDEN QUE NOS RODEA

Otro de los temas que nos restan energía es el desorden a nuestro alrededor. Esto sucede frecuentemente en aquellos lugares en los que se acumulan objetos por doquier, aquellos que sacamos de su sitio hace tiempo y los que todavía no tienen asignado un lugar para guardarlos.

Por mi parte, prefiero las habitaciones con pocos muebles, solo los necesarios. Las repisas y las mesas despejadas y cada objeto (necesario también) guardado en su sitio.

Evitar el desorden es posible si cada objeto tiene su lugar y una vez usado vuelve a guardarse.

El problema es que algunas personas dicen no tener tiempo para recoger y que ya lo harán mañana. Y mañana nunca llega. Con lo que el desorden acaba siendo difícil de manejar.

Es mucho más fácil y rápido recoger sobre la marcha que hacerlo días después cuando ya no puedes dar ni un paso porque todo está tirado por todas partes.

El desorden externo es indicativo del desorden interno. Por ello, cuando ponemos orden afuera estamos ayudando también a poner orden en nuestro interior.

ARMARIOS: ENERGÍA OCULTA

Los objetos guardados en armarios no están a la vista. Es por eso que los consentimos más que a los objetos que están en estantes y que podemos revisarlos periódicamente.

El ser humano tiene tendencia a pensar que a puertas cerradas todo vale. Se echa la llave y ya está. Ya nos ocuparemos de ello en otro momento.

Pero toda esa energía que atiborra los armarios traspasa las puertas y nos influye también.

En realidad, es la pescadilla que se muerde la cola. Toda esa acumulación externa está probablemente relacionada con nuestra acumulación interna: pensamientos repetitivos, anclaje al pasado, problemas sin resolver, tareas pendientes…

Vaciar los armarios y desprendernos de todo lo que no necesitamos va a mejorar los espacios que habitamos. Pero, además, va a ayudarnos a liberar espacio en nuestra mente para, a su vez, poder gestionar todo aquello que aún nos tiene atrapados.

LA REGLA DE LOS DOCE MESES

Como regla general, un buen criterio para desechar objetos es preguntarnos: ¿lo he usado en los últimos doce meses?

Si la respuesta es negativa, ya podemos decirles adiós.

Este criterio es muy fiable, sobre todo con aquellos objetos de uso cotidiano, como la ropa, los cosméticos o los utensilios de cocina.

LOS OBJETOS CON VALOR SENTIMENTAL

Los objetos con valor sentimental son los más difíciles de sacar de nuestras vidas.

«Esto me lo dio mi madre», «esto es un recuerdo de aquel viaje tan bonito», «esto fue un regalo de boda».

Aunque sea un objeto inútil o que, incluso, no nos guste, somos reacios a desprendernos de estas cosas, bien por nostalgia, bien por sentimiento de culpa.

Sin embargo, hacerlo es un excelente ejercicio de desapego que nos va dar más libertad.

Como sé que es duro, mi consejo es ir desprendiéndonos de los objetos menos importantes. Hacerlo nos va a hacer sentir muy bien y a tomar fuerzas para acometer sucesivas limpiezas.

DÍA DE LIMPIEZA GENERAL PASO A PASO

A continuación te cuento algunas ideas para que tu día de limpieza general te llene de energía. En este post vamos a ver cómo hacer limpieza en el dormitorio. ¡Manos a la obra!

  • Dedícate a una sola habitación cada vez. Si intentas abarcar más es posible que no te de tiempo y acabes con todo empantanado.
  • Empieza por los estantes, muebles y todo lo que esté a la vista. Suelen dar menos trabajo que los armarios y así, aunque vayas muy lento, podrás tener algunas partes de la habitación listas al final del día y eso te va a proporcionar más satisfacción que si lo dejas todo a medias.
  • Cuando toque armarios, empieza por los cajones uno a uno. Vacíalos y separa a un lado lo que te interesa y lo que no. Limpia cada cajón y vuelve a colocar en él lo que vas a guardar. Si te sobran cajones piensa si alguna de las cosas que están en los estantes tienen cabida ahí. Siempre estarán mejor guardadas y atraparán menos polvo.
  • Revisa la ropa colgada en perchas y haz varios montones con lo que no te interesa, te está pequeño o roto, bien sea para vender, donar o reciclar.
  • Con los zapatos, haz lo mismo.
  • Si aún te quedan fuerzas y ganas puedes revisar los altillos del armario donde, seguramente, se acumulan más cosas que llevas mucho tiempo sin usar y que, igualmente, han de salir de tu vida.
  • Todo los objetos que has desechado guárdalos en bolsas grandes, clasificándolos según su material, y sácalos del dormitorio.
  • Aprovecha para cambiar la ropa de cama (incluida la funda) y pasa el aspirador al colchón por las dos caras para absorber los ácaros y el polvo.
  • Limpia las superficies y el suelo, preferiblemente sin utilizar productos tóxicos (un chorro de vinagre añadido al agua suele ser suficiente) y ventila bien la habitación.
  • Después, llega un momento muy importante, el momento de contemplar los resultados de tu labor. El Génesis cuenta que, en la creación del Universo, Dios dedicaba siempre un momento al final de cada jornada para contemplar lo que había hecho: «…y vio que todo era bueno». Echa un vistazo a tu alrededor y complácete en el orden y el espacio que hay ahora en tu habitación. Abre las puertas del armario y contempla todas las prendas en su sitio, sin amontonarse. Abre los cajones y comprueba como ahora, que hay menos cosas y más ordenadas, puedes encontrarlo todo mucho más rápido.
  • Lo antes posible saca de tu casa las bolsas con los objetos desechados y llévalas a sus lugares de destino.
  • Recompénsate con una ducha tonificante o un baño relajante y remata con una cena llena de energía.

UN EFECTO MÁGICO

El día de limpieza general va a tener un efecto mágico:

  • A nivel mental, nos aportará claridad y espacio, tan necesarios para poder tomar decisiones y avanzar.
  • Emocionalmente, nos sentiremos más ligeros, con menos cargas.
  • Nuestra energía, limpia y renovada, estará dispuesta para emprender nuevos proyectos.

Cuando te pongas a la tarea no dejes de contarme la experiencia. Comparte con nosotros tus ideas para mantener una buena energía dentro y fuera.

Os abrazo, María

Imagen de Monfocus en Pixabay

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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4 respuestas a «Día de limpieza general»

  1. Muy bueno tu articulo. El problema es que muchas veces no vivimos solos. Cuesta menos ordenar y desprendernos de lo propio que de lo comun, por eso es muy importante la colaboracion de los demas miembros de la casa y eso muchas veces no se produce.
    Lo siento, no encuentro los acentos..

    1. Hola Ángeles, gracias por tu comentario, es cierto que en una familia no todos tienen como prioridad el orden. En mi caso, es así, pero aceptarlo también ha sido un aprendizaje sobre las diferencias. También he aprendido a tener paciencia y a pedir que se hagan las tareas de una forma constructiva. Por otro lado, hay otras tareas que a mí me apetecen menos y a los otros miembros de mi familia les gustan más, así que dejo que ahí tengan la iniciativa. El objetivo es buscar equilibrio, no necesariamente en cada una de las tareas de la casa, sino en el conjunto de todas ellas. Un abrazo grande

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