Dar y recibir: claves de la abundancia

En este Blog seguimos explorando las claves de la abundancia. Este es un artículo más de una serie que comenzó con el post El Universo es abundancia. Hoy quiero hacer hincapié en la Ley de Dar y Recibir.

DAR Y RECIBIR EN LA NATURALEZA

Dar y recibir es una ley clara de la Naturaleza. Si somos observadores, podemos percibirla a nuestro alrededor.

Cuántas veces, al contemplar el amanecer, he agradecido al Sol por ofrecernos, un día más, su luz y calor.

La Tierra, asimismo, es sumamente generosa. Ella es nuestro alimento, nuestro cobijo, que otorga incondicionalmente, sin distingos ni reparos. Todos los seres que habitamos la Tierra aprovechamos sus recursos y, a nuestra vez, emprendemos nuevas interacciones de dar y recibir. Es una larga cadena que no termina nunca.

Si estamos atentos, podremos observar cómo todo marcha armónicamente en la Naturaleza cuando no se obstaculiza el flujo de dar y recibir.

El mecanismo de la Naturaleza es puro equilibrio. En ella no hay miedo,  avaricia, tacañería, no persigue el reconocimiento ni el aprecio… algunas de las cosas que sí pueden empañar, en las relaciones humanas, la energía de dar y recibir.

LA AVARICIA ROMPE EL SACO

Este refrán, o alguno similar, podemos encontrarlo en todas las culturas. Significa que el deseo de acumular demasiado (ya sea dinero, bienes, éxito) o de apegarse a lo que tenemos (posesiones, experiencias, relaciones) va contra la Naturaleza, concretamente contra la Ley de Dar y Recibir.

De esto ya hablamos en el artículo Miedo a perder lo que tenemos.

Todas las cosas tienen su curso y cuando tratamos de interponernos o de manipular para evitarlo, «rompemos el saco».

Es decir, llega una crisis que nos las arrebata por la fuerza.

En este caso no estamos «dando» o «entregando» lo que nos corresponde. La vida nos pide que lo entreguemos para que algo que ya está en camino pueda llegarnos. Pero si seguimos aferrándonos a lo viejo no habrá sitio para lo nuevo.

Esta incapacidad para soltar, para dejar ir, causa mucho sufrimiento.

Sin embargo, cuando aceptamos la situación y dejamos de luchar, permitimos que se restablezca el flujo y así podemos recibir lo que nos está destinado.

NO DES PARA RECIBIR

Otra de las distorsiones de dar y recibir es, precisamente, dar con la intención de recibir algo a cambio.

Generalmente, todos asumimos que así debe ser: si das, forzosamente tienes que recibir, de lo contrario habría un desequilibrio.

Es el típico ejemplo de una pareja que siempre se está reprochando quién es el que más da en la relación. «Yo hice esto por ti, en cambio tú…».

Ver las cosas desde esta perspectiva nos convierte en esclavos. No estamos dando con alegría, ni con amor, ni con libertad. Estamos todo el tiempo pendientes del resultado. Y si no obtenemos lo que deseamos, nos causa cólera o decepción.

DONANTES Y RECEPTORES

Lo cierto, es que hay personas que siempre serán donantes y otras más bien receptores:

  • Una persona donante da y da hasta agotarse. ¿Por qué lo hace? Puede ser para llamar la atención o para recabar la aprobación de los demás. En este caso puede haber un problema de autoestima. Este tipo de interacciones puede desembocar en explotación y abusos.
  • Por el contrario, la persona receptora piensa en ella en primer lugar y no toma en consideración a los demás. Cree que si ella no se ocupa de procurarse lo que quiere, nadie lo hará. Así que, muchas veces, se precipita en «tomar», incluso aquello que no le está destinado. Pero esto también está penalizado por la Naturaleza.

DAR, SIEMPRE CON AMOR Y ALEGRÍA

Luego están las personas que dan a regañadientes, obligados por las circunstancias o por no quedar mal.

Pero cuando das de esta manera no generas una respuesta por parte del Universo.

Solo cuando das con amor recibes lo que has dado multiplicado.

Todos hemos vivido, seguramente, esa experiencia. Cuando hemos dado algo de corazón, sin pensar en nuestro provecho, nos hemos sentido realmente bien. Esa ha sido la primera de las recompensas que vamos a recibir.

Asimismo, el acto de dar o entregar tiene que ser alegre. Esta alegría nace de la confianza en la vida, de comprender que lo que ahora das o entregas es porque ya ha llegado la hora de hacerlo. En ningún momento te ha pertenecido, solo lo has custodiado. Por ello, lo donas con el corazón ligero, consciente de que al dejar fluir la energía estás contribuyendo a crear felicidad.

SABER RECIBIR

Si es importante saber dar, no lo es menos saber recibir.

Hay personas que no saben recibir, les pone en una situación muy incómoda. Quizá porque piensan que no lo merecen. De nuevo, tenemos un problema de autoestima. Por supuesto que nos merecemos todo lo que la vida tiene dispuesto para nosotros. Hay que saber aceptar lo que nos llega con naturalidad.

Luego hay otras personas que piensan que todo tiempo pasado fue mejor y que nada bueno puede traerles el futuro. Para ellas, todo cambio es malo y, por tanto, se cierran completamente a descubrir cosas nuevas. La vida puede volverse rancia y tediosa, pero lo prefieren así. Su lema es: «Virgencita, que me quede como estoy».

Otro caso es el de las personas que no quieren recibir… ¡para no dar! Su postura está igualmente en contra del flujo de la abundancia.  Un ejemplo de esto son las personas que no quieren comprometerse en una relación. Prefieren ir saltando de una a otra en vez de profundizar en sus sentimientos. Probablemente porque les da miedo perder el control. De esta manera, viven superficialmente, atrincherados en los límites de su mente, sin abrir el corazón.

Saber recibir es estar atentos a las oportunidades de la vida para no dejar pasar ninguna. Es, también, estar abiertos a lo que nos llega y aceptar conscientemente cada momento. Y, por supuesto, estar agradecidos por cada nueva experiencia, por cada nueva relación, que vamos encontrando por el camino.

DAR Y RECIBIR: CLAVES DE LA ABUNDANCIA

Si queremos atraer la abundancia a nuestras vidas tenemos que abrir «el grifo» de dar para poder recibir.

Entonces, nuestra existencia será mucho más «rica», en todos los sentidos de la palabra.

Ponlo a prueba esta semana, piensa en qué puedes dar y a quién, no necesariamente dinero o posesiones. A veces, simplemente, con dedicar un poco de nuestro tiempo o atención o brindar una cálida sonrisa ya estamos haciendo mucho.

Y no olvides, que cuando tú ayudas a alguien a conseguir lo que necesita estás sembrando las semillas para recibir lo que deseas.

Me encantará recibir tus comentarios sobre dar y recibir. Cuéntame tus experiencias al respecto. ¿Eres más donante o receptor? ¿Tienes miedo de dar por si te quedas sin nada? ¿Te desagradan los regalos? ¿Piensas que no mereces recibir?

Serie de artículos sobre la abundancia:

El Universo es abundancia

La pérdida y la ganancia

Miedo a perder lo que tenemos

La mejor actitud frente el dinero

Cómo dejar de acumular y ser más libre

Os abrazo, María

Imagen de annca en Pixabay

 

The following two tabs change content below.
Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

8 respuestas a «Dar y recibir: claves de la abundancia»

  1. Hola… estuve leyendo un post de usted sobre casualidad. La verdad me arruina la vida lo que estoy viviendo es ahogante toda mi vida se ha convertido en un círculo vicioso de malas energias al punto que si hago algo ligeramente distinto como tropezarse con algo en el día desemboca en un sin fin de desgracias y se repite cada día. Así como malas noticias en efecto domino eso me controla mi vida y llevo años batallando y cada vez caigo más bajo. Que podría hacer para superar esta situación que tengo

    1. Hola Enzo, es difícil dar una respuesta categórica sobre qué podrías hacer, dices que llevas años en esa situación. Puede ser una racha, la vida es cíclica y atravesamos periodos de abundancia y de carencia, quizás tú te encuentres en uno de estos. Pero mi experiencia es que independientemente de lo que ocurra afuera, si por dentro estamos receptivos, positivos, en calma, el sufrimiento siempre va a ser menor. Es muy importante conocerse a sí mismo, ver cómo son nuestros pensamientos recurrentes, nuestras reacciones emocionales, nuestras creencias o límites mentales… Ver si todo ello nos está ayudando o nos estorba. Y emprender acciones para mejorar o cambiar aquello que necesitemos. Te aconsejo un Curso Online que trata sobre todos esos temas: https://energiaparaelequilibrio.com/crea-conscientemente-tu-realidad/ Precisamente ahora ha salido un nuevo formato llamado «A tu ritmo», muy bien de precio y para realizar donde y cuando quieras. Espero sea de tu interés. Un abrazo

  2. Entonces, un misionero o religioso que dedica su vida a dar a los demás ¿lo hace por reconocimiento o por qué necesita aprobación de los demás?
    Un cálido abrazo,

    1. Creo que no podemos generalizar. Cada persona es única y tiene un potencial que desarrollar. Las características genéticas, ancestrales y psicoemocionales, además de las experiencias del pasado, nos condicionan a la hora de tomar nuestras decisiones y realizar nuestras acciones. En base a todo ello, cada uno de nosotros podemos explorar cuáles son las motivaciones que nos mueven. Nos arrojará mucha luz. Un abrazo

  3. Hola María

    Me gusta dar desde niña, en todos los sentidos no solo materiales, atención, cuidados…
    Lo que sucede es que rara vez recibo, es como si mis allegados se hubiesen acostumbrado a que sea yo la que entrega y ellos los que reciben. Estoy totalmente de acuerdo en que hay que dar sin esperar nada a cambio pero ¿no produce esto un cierto desequilibrio? ¿no está inclinada la balanza siempre hacia el mismo lado?
    Muchísimas gracias por tu energía y tiempo.

    Un cálido abrazo

    1. Hola Mónica, dar sin esperar nada a cambio, como he dicho en otro comentario, es la mayor libertad que podemos tener. «Damos» porque «tenemos» y estamos en situación de «compartir» y no le damos más vueltas, seguimos con nuestra vida. Cuidado con caer en ese papel de eterno donante, que lo es porque quiere recibir reconocimiento o aprobación de los demás. Observemos la Naturaleza, que da incondicionalmente y sin esperar recibir. Si tenemos confianza en la vida sabremos que a su tiempo nos va a llegar todo aquello que precisemos. Ese es el mensaje principal. Pero, también, hay que aprender a «recibir», tenemos que chequear si hay alguna creencia o emoción que nos está distorsionando y por ello las cosas que deseamos tardan en llegar o no llegan. Un abrazo

  4. Estimada Maria el dar sin recibir nada a cambio, es una de las virtudes que todos los seres humanos deberíamos poner siempre en marcha. Nuestro querido y amado Jesús nos vino a enseñar, esas como muchas otras cosas. La ayuda a otros sin esperar recibir nada a cambio, sera siempre algo bueno para que crezcamos como hermanos. Saludos y abrazos desde el alma.-

    1. Hola Juan, gracias por tu comentario, dar sin esperar recibir nos conecta directamente con la fuente de la abundancia, nos da libertad y empoderamiento. Cuando das, incluso cuando apenas posees nada, es porque tienes la absoluta certeza de que te va a llegar cuanto necesites. Esa confianza que derrota miedos y avaricias es la que brota de un corazón abierto y conectado a la fuente. Un abrazo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *