Dar el salto

De cuando dar el salto se nos hace difícil:

Nada es estático, nada es permanente.

El camino del cambio dura toda la vida.

A menudo te falta la información de qué hay que hacer y cómo actuar, lo que te provoca miedo y ganas de abandonar.

dar el salto

Te preguntas si no hubiera sido mejor quedarte como estabas, en realidad no era tan malo, al menos te sentías seguro.

«Más vale que no intente cambiar las cosas. ¿Y si fracaso?»

Te asustan los obstáculos que puedas encontrar. ¿No sabes que los obstáculos externos son un reflejo de tu resistencia al cambio?

Quisieras estar ya en la meta y ahorrarte unos cuantos pasos. Pero todos los pasos son necesarios. No puedes saltártelos, porque cada paso lleva al siguiente.

Respira hondo: la vida se ocupa de ti.

Este es el momento de dar el salto.

Renuncia a aquello a lo que te has aferrado durante tanto tiempo.

Déjalo ir.

Salta.

Zambúllete en la nueva realidad que te aguarda.

Siente el profundo alivio que te invade.

Te abrazo, María

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

4 respuestas a «Dar el salto»

  1. Hola Maria. Si todo está conectado esto es un eslabón más. Estoy en ese proceso de saltar. De decirme que me merezco lo mejor y que quiero ganarme la vida haciendo lo que me gusta. Arrancandome el miedo. Y volar.

    Gracias María

    1. Hola Luis, todo debe estar conectado, sí, porque hoy ese pensamiento también me rondaba por la cabeza. Una decisión así es tomada desde una mente clara y un corazón en calma. Habrá un momento de certeza absoluta. Las dudas se desvanecerán. Ese es el momento de dar el salto. Si necesitas algo más, me escribes al correo. Un abrazo

    2. Sí, en ello estoy yo también, quiero desprenderme de ese miedo que tengo a responder a la gente con la que trabajo, y a saber poner límites, que no los he puesto nunca, pero ahora me veo preparada para ello, y lo voy a hacer.

      Gracias por tus comentarios, Luis.
      Y a Maria, por esta maravillosa página que tiene.

      Un abrazo.

      1. Hola Esther, el mejor límite que podemos poner es que no nos afecten los comentarios de los demás. Eso significa que estás en paz con respecto a esos temas, que ya nada te puede «sacar de tus casillas». Pero es verdad, que cuando estamos en el proceso muchas veces nos retiramos para no ser heridos. La retirada no es deshonrosa, como te cuento en este artículo: «Actuar o no actuar «. Cuando te sientas preparada para actuar, hazlo, pero desde la calma, nunca desde el ego herido. Un abrazo

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