Cómo conciliar propósito y entrega

En este Blog os he comentado en varias ocasiones que todos tenemos un propósito de vida y que tenemos un potencial para llevarlo a cabo. ¡La de veces que os he animado a salir de la zona de confort y a poneros en marcha! Pero, por otro lado, son muchos los artículos donde os he hablado de desapego y de entrega a lo que la vida nos vaya trayendo. ¿Propósito y entrega son compatibles? Vamos a verlo en este post.

propósito y entrega

LA SECUENCIA DE LA CREACIÓN

Me encanta crear proyectos… De hecho, una de mis afirmaciones favoritas es «Yo soy creatividad».

Después veo la manera de poder plasmarlos, materializarlos.

Y de compartirlos.

Porque, esencialmente, soy una comunicadora y mi propósito es hacer llegar mis conocimientos y experiencias a todo aquel que esté interesado.

Ahí pongo en marcha mi intención, es decir, mi voluntad de llevar a cabo ese propósito.

Si os fijáis, desde que se concibe una creación hasta que decidimos ponerla en marcha ya hay una secuencia clara:

creación > propósito > intención

¿INTENCIÓN O ESFUERZO?

Quiero hacer una aclaración.

Habréis oído muchas veces lo de «ganarse el pan con el sudor de tu frente», es decir, que hay que trabajar duro para conseguir lo que quieres.

Pero eso no es del todo cierto. No es el esfuerzo lo que, en verdad, hace realidad nuestros sueños, sino tener firmeza en nuestra intención.

Por eso, cuando aquí hablo de intención me refiero a un genuino interés para llevar a cabo nuestros proyectos.

Sin el poder de la intención será difícil conseguir algo, no haremos más que castillos en el aire y nada va a cambiar.

Por tanto, la intención es clave para plasmar nuestros sueños.

LA TRAMPA DEL APEGO

Hasta ahora todo va bien:

creación > propósito > intención

Pero hay una trampa.

Que a veces nos encariñamos demasiado con nuestros objetivos. Y aparece un cuarto ingrediente en la secuencia de la creación:

creación > propósito > intención > apego

Apegarse significa que pretendemos que las cosas sucedan como nosotros queremos y cuanto antes mejor.

Nos volvemos ansiosos y nos frustramos si algo es diferente a como lo habíamos planeado.

A veces, incluso, puede ser desesperante y doloroso.

Pero, es evidente, que nuestro propósito necesita de esa intención, de esa voluntad inspiradora.

¿Cómo conciliarlo?

LA ENTREGA

La solución es cambiar el apego por la entrega.

creación > propósito > intención > entrega

La entrega no significa cruzarnos de brazos y dejar al destino que obre según le parezca.

Por el contrario, se trata de entregarse a la experiencia de cada momento. Vivir conscientemente el presente.

Poner el foco en lo que estamos haciendo y no tanto en el resultado que, por otro lado, es la enseñanza del karma yoga.

La entrega es un aprendizaje difícil, sobre todo si nos aterra la incertidumbre y necesitamos controlarlo todo.

Sin embargo, cuando somos capaces de entregarnos y confiar, hemos dado un paso muy grande en el camino del autoconocimiento.

Nos entregamos:

  • cuando dejamos de manipular y de crear tensión.
  • cuando nos relajamos y dejamos espacio para que las cosas sucedan.
  • cuando confiamos en que la vida nos va a traer todo aquello que necesitamos.

PROPÓSITO Y ENTREGA

La entrega no solo es conciliable con el propósito, sino que es el ingrediente «mágico» que va a despejar el camino para que nos llegue lo que precisamos.

Haz la prueba:

  • Crea un proyecto sencillo, algo que creas que puede llegarte (abstente de viajes a la luna y similares).
  • Pon tu intención en que ese proyecto se materialice.
  • Si debes hacer alguna cosa para ponerlo en marcha, hazlo. Haz tu parte al 100%.
  • Confía en que te va a llegar y entrégalo. Deja que la vida se encargue de materializarlo.

Me encantará que me cuentes el experimento y cómo te ha ido. Ya sabes que puedes compartirlo más abajo, donde dice «Deja un comentario».

Os abrazo, María

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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