Cómo cambiar el modo de pensar para estar bien

Lo tengo claro. Mi objetivo para el 2019 no es conseguir éxito, dinero o un coche descapotable. Mi objetivo, simple y llanamente, es estar bien. Sentirme bien dentro, pase lo que pase afuera. Para ello, me he convertido en espía de mis propios pensamientos. Es divertido, porque de vez en cuando detecto a los viejos patrones que quieren asomar, pero de momento los tengo a raya: la queja, el pesimismo, la preocupación, la duda, el victimismo, la culpabilidad…  Poco a poco voy aprendiendo a cambiar el modo de pensar para estar bien.

cambiar el modo de pensar para estar bien

LA QUEJA CONSTANTE

No os imagináis la cantidad de veces al día que ratificamos modos de pensar  y de enfocar la vida que no nos están haciendo felices en absoluto.

Y no solo nos fastidiamos a nosotros, sino que ese «veneno» lo esparcimos sin darnos cuenta a nuestro alrededor, contagiando a otras personas con las que interactuamos.

La queja constante es uno de esos venenos. Es característica de personas rígidas y controladoras que piensan que todo ha de ser como ellas quieren. En cuanto no se salen con la suya, la queja se pone en marcha y puede hacerlo desde la descalificación más demoledora o desde el victimismo.

Personas así no disfrutan de la vida porque viven en su mundo de perfección irreal e inalcanzable. La queja se ha convertido en una amarga forma de interactuar con la existencia pero no soluciona nada. La queja siempre engendra más queja.

  • Cambiar el modo de pensar para estar bien empieza por desterrar la queja vacía y poner en su lugar una mente proactiva orientada a la consecución de soluciones.

¿BOTELLA MEDIO VACÍA O MEDIO LLENA?

Ya sabéis que todo depende del cristal con el que miramos la vida.

¿Vemos la botella medio vacía o medio llena? ¿Nos enfocamos en los aspectos positivos o en los negativos?

Personas optimistas se enfocan más en los aspectos positivos, lo que les ayuda a ver las oportunidades en momentos de crisis.

Personas pesimistas, en cambio, tienen más dificultad en encontrar soluciones, porque todo el tiempo están enfocándose en sus desgracias.

  • Cambiar el modo de pensar para estar bien incluye una revisión de cuáles son nuestras tendencias a la hora de enfocar y reaccionar a la vida.

LA PREOCUPACIÓN Y LOS PENSAMIENTOS REPETITIVOS

La preocupación surge cuando repetimos un pensamiento una y otra vez, pudiendo llegar a ser obsesivo.

Generalmente, surge de una emoción que no podemos aceptar. Sin embargo, le damos vueltas y vueltas sin encontrar la forma de gestionarlo.

El pensamiento obsesivo es de los más dañinos para la persona, porque generalmente no se exterioriza, como ocurre con la queja, sino que se queda dentro, alimentándose una y otra vez con la fuerza del pensamiento. Si permanece durante mucho tiempo puede dar lugar a enfermedades en el plano físico.

  • Cambiar el modo de pensar para estar bien precisa liberarnos de las preocupaciones innecesarias, ocupándonos en su momento de las cosas verdaderamente importantes. Nuestra salud, nuestro bienestar emocional, lo son. Tengámoslo en cuenta antes de dejar que nuestros pensamientos nos enfermen.

LA DUDA Y LA FALTA DE CLARIDAD

Para mí la duda o incertidumbre es uno de las cosas más demoledoras que existen.

Es como estar atrapado en tierras pantanosas. No puedes avanzar.

La mente está todo el tiempo vacilando, incapaz de tomar una decisión, incapaz de actuar.

Me imagino que os ha pasado alguna vez. A mí sí, y muy recientemente. Y aunque era consciente de lo que me ocurría, no sabía cómo salir de ahí.

Suele ocurrir, sobre todo, con temas muy importantes en los que hay mucho en juego.

La mente se debilita con la duda. No tiene claridad. Por eso se queda estancada, dando vueltas a lo que sucederá si actúa, dando vueltas a lo que sucederá si no lo hace.

  • Cambiar el modo de pensar para estar bien implica aceptar también estos periodos de falta de claridad y saber tener paciencia hasta que llegue el momento de actuar o tomar una decisión que ha de ser clave en nuestro camino. Mientras tanto, podemos tomar pequeñas decisiones en la vida diaria que nos ayuden esclarecernos y a encaminarnos hacia la opción correcta.

EL VICTIMISMO Y LA CULPABILIDAD

Empezábamos hablando de la queja y vamos a terminar con la culpabilidad.

Suele aparecer en muchas de nuestras relaciones. Siempre que hay una víctima tiene que haber un culpable, sea real o no. Lo vemos en las relaciones padres-hijos, parejas… La culpabilidad abarrota las consultas psicológicas.

No deja de ser curioso que, según la iglesia católica, llegamos a este mundo con una culpa bien gorda: el pecado original, la expulsión del paraíso. Lo dejo como apunte, aunque algún día pienso extenderme sobre ello.

  • Cambiar el modo de pensar para estar bien precisa liberarnos tanto del victimismo como de la culpabilidad.

Si queremos contar con toda nuestra fuerza, empoderarnos, tenemos que dejar de echar balones fuera. El victimismo que consiste en ir por la vida quejándose de todo y buscando culpables es, para mí, de lo peorcito que podemos experimentar.

Pero también lo es la culpabilidad, generada muchas veces por nuestra auto-exigencia o el miedo al fracaso. Ser más indulgentes y comprensivos con nosotros mismos nos ayudará a liberarnos de todas estas tendencias.

Estoy segura de que me quedan en el tintero muchos más modos de pensar que no convienen a nuestro bienestar. Me encantaría que tú aportaras algunos más si los conoces o los has experimentado. Y, sobre todo, cuéntanos cómo conseguiste cambiarlos. Hazlo, como siempre, un poco más abajo, donde dice: «Deja tu comentario».

Os abrazo, María

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

6 respuestas a «Cómo cambiar el modo de pensar para estar bien»

  1. Muy agradecida por ayudarme a que reflexione, en estos dìas en que todo es reuniones.
    Los cambios mentales imposibles no son sobre todo cuando creemos que son posibles, tenemos que ser pacientes con nosotros, ahora la información es bastante buena y eso ayuda cuando tomamos consciencia de los pensamientos y del daño que nos hacen,el cambio se va realizando con lentitud pero seguro.

    1. Hola Julia, es así, cada vez tenemos más información sobre nosotros mismos, hemos recorrido los mismos caminos muchas veces, si nos hemos dado cuenta de que no tienen salida es mejor retroceder y ensayar otro camino distinto. Lo importante es ser conscientes en cada momento de nuestra vida y buscar las soluciones que necesitamos. Están ahí, pero muchas veces no las vemos. Aceptación y apertura del corazón nos ayudarán a encontrarlas. Un gran abrazo

  2. Hola María. Muy buen artículo.

    Bajo mi punto de vista, el cambio en la manera de pensar radica en la «Aceptación». Aceptar aquello que no se puede cambiar. La mayoría del tiempo nos dejamos llevar por los deseos y las aversiones. Está bien desear, pero teniendo en cuenta que si no conseguimos el objetivo todo «está bien», porque si no lo hacemos así viene la frustración, la queja… y ahí nos perdemos.

    Tengo la tendencia de intentar remplazar un pensamiento negativo con uno positivo, pero desde mi experiencia he observado que es sólo un «parche», porque la mente no se puede sanar desde la mente. Y al final, el viejo patrón vuelve. Es la rendición y el «soltar» lo que es transformador.

    Hay un dicho que unos de mis maestros de Taichi que a mi entender resume todo «Si te mueres te mueres». Si aplicamos esto no te importa perder, y sino te importa perder no sufres.

    Tan fácil y tan dificil. 🙂

    Un abrazo bien grande.

    1. Hola Marco, estoy de acuerdo en que la mente no puede sanar desde la mente en la mayor parte de los casos, aunque hay excepciones. No funciona porque mente y emociones no están alineados, es decir, pienso una cosa pero siento otra.
      En este artículo hablo sobre todo de autoconocimiento, de comprender cuáles son los patrones que mueven nuestras reacciones y de cómo escoger reaccionar conscientemente, en vez de dejarnos llevar por nuestras reacciones automáticas. En muchos artículos he comentado que «darse cuenta» significa tener el 50% del trabajo hecho. Luego, podemos poner en práctica otras reacciones y ver si nos va mejor así (y al entorno) o no.
      Por supuesto, que la transmutación en la que esos patrones se aceptan y transforman en energía positiva es lo mejor. Para mí, trabajar con nuestra energía vital puede ayudar a que ocurra este pequeño milagro, lo he visto en mí y en muchas otras personas y Reiki, chikung, yoga, han sido los métodos empleados.
      Sinceramente, creo que «estar bien» es algo mucho más profundo que ponerle buena cara a la vida. Es ese estado de aceptación, amor y esperanza que te sostiene como una red invisible frente a las vicisitudes de la vida. Si abrimos el corazón, la mente no tiene más remedio que cooperar.
      Otro gran abrazo para ti

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