Caminando hacia los cero residuos en casa

Acabo de terminar Residuo cero en casa de Béa Johnson, un libro verdaderamente inspirador para plantearse reducir la gran cantidad de desechos que genera una persona todos los días. Esta filosofía de vida entronca perfectamente con el estilo minimalista del que hablábamos en el artículo anterior. Hoy voy a contaros mis primeros gestos cero residuos en casa.

LAS 5 REGLAS DE UNA VIDA CERO RESIDUOS

En primer lugar, vamos a ver las cinco reglas de una vida cero residuos:

  1. Rechazar: decir no a todo aquello que no necesitamos y a las prácticas que van en contra de la sostenibilidad o deterioran el medio ambiente.
  2. Reducir: valorar nuestro grado de consumo actual y ver qué cosas son verdaderamente necesarias y cuáles prescindibles.
  3. Reutilizar: a la hora de comprar, escoger siempre productos y materiales reutilizables por encima de aquellos de un solo uso.
  4. Reciclar: principalmente, papel y cartón, vidrios y envases que no hemos podido rechazar en nuestras compras.
  5. Compostar: la basura orgánica, tanto a través de servicios municipales de recogida (si los hay) como en composteros dentro o fuera de la vivienda.

Vamos a ver cómo estoy aplicando estas cinco reglas a mis primeros gestos cero residuos en casa.

RECHAZAR

Estas son algunas de las cosas que he rechazado en los últimos meses:

  • Correspondencia bancaria, facturas de la luz, gas, agua, teléfono… Todo lo recibo a través de mi correo electrónico.
  • Recibos de la compra: cuando pago con tarjeta bancaria les pido que no emitan el justificante para mí, así ahorramos papel y se talan menos árboles.
  • Impresos publicitarios: me sabe mal rechazar un impreso que me ofrecen por la calle pero, igualmente, pienso en los árboles.
  • Envoltorio de regalos: hace poco compré un libro y pedí que no me lo envolvieran para regalo. En su lugar, utilicé una bolsa de tela muy bonita que tenía por casa.
  • Artículos de aseo de los hoteles: antes me habría llevado algún pequeño jabón, gel o champú, que siempre vienen bien en esos tamaños cuando viajas pero, ahora, aquello que no he tocado lo dejo para el siguiente que ocupe la habitación.

REDUCIR

Este punto me resulta fácil, en cierta medida, porque soy poco consumista. Cada vez más, compro solo aquello que realmente necesito.

Lo que sí ha cambiado, es mi compromiso de reducir al máximo los embalajes y de buscar alternativas a aquellos productos que no puedo rechazar:

  • Comida sobre-envasada: la fruta en barquetas de plástico; las patatas y las cebollas en mallas de plástico; los champiñones y la pasta fresca en bandejas de plástico; algunos frutos secos y semillas en bolsas de plástico; el arroz y las legumbres en paquetes de plástico, los sobrecitos de té envueltos en plástico o papel… ¡Cuántos desechos! Hemos tenido que decir NO a la compra general en el supermercado del barrio, donde gran parte de los productos están sobre-envasados. Ahora, aunque suponga un poco más de tiempo, vamos a comprar también a la frutería y a las tiendas de venta al granel. En estas últimas puedes llevar tus propios envases de vidrio y rellenarlos con los productos que en la mayoría de los comercios encuentras empaquetados.
  • Productos de higiene: no existe la posibilidad de comprarlos a granel en Madrid debido a la política sanitaria. La única posibilidad para reducir envases es sustituir el gel de ducha por un buen jabón en pastilla (y yo lo hago). También hay champús en pastilla pero confieso que no los he probado. ACTUALIZACIÓN 3/11/19: acabo de lavarme el pelo con un champú en pastilla. Pensaba que iba a ser engorroso, que no iba a hacer suficiente espuma… Al contrario, ha sido fácil y muy agradable. La pastilla ha hecho mucha espuma y solo he tenido que hacer un solo lavado. Mi pelo ha quedado limpio, suelto y brillante ¡Ahora sí que os puedo recomendar que os paséis al champú en pastilla! Otra cosa que he reducido son los algodones para desmaquillar, me he pasado a unas toallitas lavables cuya uso equivale a 300 algodones desechables.
  • Productos de limpieza: los he reducido al máximo y trato de utilizar alternativas respetuosas con el medio ambiente. En casa no falta ni el bicarbonato ni el vinagre blanco desde hace muchos años, de gran poder limpiador. Otra cosa que voy a cambiar es el estropajo convencional por uno realizado con fibra vegetal, como la luffa o la fibra de coco, perfectamente compostable.
  • Imprimir: reduzco todo lo posible la impresión de documentos y del material que necesito para mi trabajo. La creación de cursos online como Crea Conscientemente tu Realidad y de otros productos digitales, es un paso más para reducir el impacto sobre el medio ambiente.

REUTILIZAR

En este punto vamos a ver todos aquellos productos de un solo uso que tienen una alternativa reutilizable:

  • Las botellas de agua: en casa no las usamos, pero sí cae alguna en los viajes. La mejor opción es rellenar la botella de vidrio o la de acero inoxidable (esta incluso puede servir de termo para bebidas calientes).
  • Servilletas y pañuelos de papel: hace años que no compro papel de cocina, pero sí he seguido comprando servilletas de papel para invitados ocasionales. Pues también se acabó. Las servilletas de tela son la alternativa reutilizable. Al fin y al cabo, no suponen mucho espacio en la lavadora. Lo mismo ha ocurrido con los pañuelos para la nariz. Todavía guardaba algunos en el cajón y ha sido un placer volver darles un uso.
  • Platos, cubiertos y vasos de plástico o cartón: no los uso nunca, pero me ha parecido importante señalarlos aquí porque suelo verlos mucho en cumpleaños y reuniones. Supongo que porque da pereza lavar después de la fiesta. Pero es terrible la montaña de desechos que se genera. La alternativa cero residuos es utilizar la vajilla normal. En el caso de los niños pequeños, si nos da miedo que utilicen vasos de cristal, se pueden comprar vasos en materiales más resistentes, aptos para alimentación y reutilizables.

Otro punto importante de la reutilización es el cuidado de los objetos y su reparación. Mis rudimentarios conocimientos de costura han alargado la vida de muchos calcetines y de otras prendas. Y, junto con mi pareja, también nos hemos encargado de algunas pequeñas reparaciones en el hogar.

RECICLAR

  • Hace muchos años que al lado de mi cubo de basura «normal» se instalaron sendos cubos para el cartón y el papel y los envases. Pero me he dado cuenta de que este gesto no es suficiente. No se trata de generar tres enormes bolsas de basura cuyo contenido se ha separado. Se trata de ir reduciendo, cada vez más, dichas bolsas de basura. Por eso, los tres primeros puntos (rechazar, reducir, reutilizar) son imprescindibles para acercarnos al objetivo cero residuos en casa. Lo que he podido constatar es que saco la basura menos veces que mis vecinos. Espero hasta que las bolsas estén llenas y eso puede ser al cabo de varios días. Sobre todo la de los envases, cada vez tardo más en llenarla.
  • En cuanto a la ropa que ya no me vale: la que está en buen estado la dono. Y otros textiles, como toallas, trapos de cocina, sábanas o ropa en mal estado, la llevo a un sitio donde la recogen para darle un segundo uso.
  • Electrodomésticos o dispositivos electrónicos no reparables: los llevamos a un punto de recogida de residuos del ayuntamiento.
  • Juguetes en buen estado: los hemos donado en campañas navideñas.

COMPOSTAR

Bueno, este es un punto que todavía no he empezado a tocar. Pero me parece muy interesante la posibilidad de transformar nuestros desechos orgánicos en un fertilizante natural para las plantas de interior, jardín o huerta. O para generar energía renovable como el biogás.

En Madrid, en 2018, en algunos barrios se ha empezado a recoger la basura orgánica separadamente y, justamente hoy, acabo de recibir una carta en la que me anuncian que mi barrio también se suma a esta iniciativa. ¡Qué sincronicidad, ahora que estoy escribiendo este artículo!

La basura orgánica hay que depositarla en un cubo marrón y, además de restos de comida, podemos echar los posos del té y del café, tapones de corcho, cerillas, serrín, papel y servilletas de cocina (si alguien aún las usa) y restos de jardinería, incluida la tierra.

CAMINANDO HACIA LOS CERO RESIDUOS EN CASA

Estos son algunos de mis primeros gestos para reducir los desechos en casa. Algunos de ellos llevo practicándolos años, otros no tanto. Me queda mucho por «reducir», pero lo importante es comenzar.

Día a día, sigo caminando hacia los cero residuos en casa.

Supongo que considerar el impacto que cada uno de nosotros genera en el planeta es una parte más de «vivir conscientemente».

Y difundirlo también. Por eso, hoy comparto contigo este artículo. No me considero en absoluto una experta. Solo he querido dejar mi testimonio.

¿Y tú? ¿Cuáles son tus gestos para reducir tus residuos en casa o en el trabajo? Seguro que tienes muchas ideas que aportar, a parte de las que ya he comentado. Compártelo con tod@s donde dice: «Deja un comentario».

Os abrazo, María.

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Comunicadora, escritora, investigadora en el camino del autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

2 respuestas a «Caminando hacia los cero residuos en casa»

  1. Buenos días María,
    Gracias por este artículo tan practico, la verdad es que el hacer cosas de estas todos los días también nos ayuda a estar algo mas centrados en lo que hacemos.
    Respecto a las pastillas de champú, son estupendas, uso unas que hace una compañera y dan un brillo estupendo al pelo, este se mantiene limpio por mas tiempo, son practicas para viajar y en casa abultan menos en la ducha/bañera.
    Un super abrazo,
    Ani

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