Desapego y pasión, ¿son compatibles?

En los últimos años, mi entrenamiento en el camino del autoconocimiento y crecimiento personal ha estado marcado por una palabra: desapego. Cuando escuchas este término por primera vez no das crédito a tus oídos. ¡Cómo vamos a desapegarnos de las cosas y personas que amamos! ¿Acaso no somos seres emocionales? ¿No estamos aquí para vivir apasionadamente? ¿De qué va esto del desapego?

desapego

EL DESAPEGO EN LAS TRADICIONES ORIENTALES

El desapego es un concepto clave en muchas tradiciones orientales: budismo, hinduismo, taoísmo… Significa la liberación de los apegos o querencias a los objetos y personas.

Particularmente, el budismo dice que la raíz de nuestro sufrimiento está en el deseo de unión con cosas, situaciones, relaciones… Renunciando al deseo, cesará el sufrimiento.

La renuncia de los deseos sería la llave que conduciría a una mayor libertad. Al no haber nada que ate y ancle a este mundo, libre de apetitos y compulsiones, la persona se libera de preocupaciones y puede vivir con mayor serenidad.

¿QUÉ? ¿RENUNCIAR A LOS DESEOS?

Seguro que es lo que estáis pensando muchos de vosotros.

Que ejercer el desapego es totalmente inviable… además de no apetecer lo más mínimo.

Eso de no desear nada… ¡todo lo contrario del bombardeo de consumismo y éxito a toda costa que nos llega a diario!

En realidad, las enseñanzas de estas tradiciones milenarias están encaminadas a trascender los apegos del mundo material para poder encontrarnos a nosotros mismos.

Mientras nuestra atención esté puesta en el exterior no vamos a volver los ojos hacia el interior.

Y nada hay más importante que ese encuentro con nosotros.

Para ello, puede que la Vida nos ponga en la tesitura de tener que renunciar a algunos deseos.

¿RENUNCIA O ACEPTACIÓN?

Será porque soy occidental pero no me gusta mucho la palabra renuncia.

Renuncia significa que me privo de algo, ya sea obligada por las circunstancias o voluntariamente.

Pero renuncia no significa siempre aceptación.

La verdad, es que si he de desistir en algún empeño porque no es el momento o no me corresponde, trato de aceptarlo (otro durísimo aprendizaje).

La verdadera aceptación conlleva entrega, es decir, desistimos de la lucha, de la manipulación, permanecemos, simplemente, disponibles.

Hemos comprendido que no estamos ni en el lugar ni en el momento adecuados para actuar.

Y nos retiramos.

Eso es un desapego bien entendido.

EL DESAPEGO Y LAS RELACIONES

En occidente, el concepto de desapego en las relaciones es visto como algo muy raro. Si eres desapegado, significa que eres frío, desapasionado, incluso egoísta.

Y, desde luego, hay gente que es así en sus relaciones. Gente que tiene el corazón cerrado y que no quiere implicarse emocionalmente. Es muy posible, que estas personas sean egoístas que solo piensan en ellas.

Pero también, hay personas que cierran su corazón por miedo a sufrir. Personas que, en el fondo, tienen miedo a ser abandonadas, rechazadas, quizá porque sufrieron abandono o rechazo en su infancia.

Nada de esto es el verdadero desapego.

El desapego en una relación significa libertad.

Quieres lo mejor para ti, pero también quieres lo mejor para la persona a la que amas.

Y si lo mejor para esa persona es que se vaya de nuestro lado, pues tenemos que aceptarlo.

Recurrir al chantaje emocional y a la manipulación, tan habituales, solo engendrará más sufrimiento.

El verdadero amor no es apego, por mucho que nos lo vendan así.

EL DESAPEGO Y LA PASIÓN

Pero, volviendo al tema de este post: ¿ser desapegado significa ser desapasionado?

Mi respuesta es no. Y un no muy grande.

Desapegarse no quiere decir que vayas todo el día por ahí con cara de palo, intentando no implicarte en situaciones o relaciones.

Por el contrario, como sabemos que este Universo es cambiante, que nada permanece, vivimos intensamente las oportunidades que la vida nos ofrece.

Disfrutamos del aquí y ahora. Y lo hacemos con pasión, entendida no como una compulsión, sino como una total consciencia y presencia en el momento presente.

Naturaleza, aficiones, proyectos profesionales, relaciones… hay tantas cosas que podemos disfrutar.

Si la vida nos lo ofrece, es que nos corresponde en ese momento. No renunciemos a ello por miedo a que un día desaparezca de nuestro lado.

Esto es lo verdaderamente difícil, estar presentes al 100% en algo, aunque sepamos que en absoluto nos pertenece.

ABRIENDO EL CORAZÓN

Desapego y pasión son posibles cuando tienes el corazón abierto.

Entonces, la pasión surge en todo lo que haces y, a la vez, sabes retirarte cuando no eres necesario.

Eso ocurre porque ya no hay miedo.

Ya no estamos guiados por las limitaciones del ego, preocupado siempre por la supervivencia.

Ahora estamos guiados por el corazón y el apego ya no tiene cabida.

Somos más libres.

Uno de los métodos mejores que conozco para abrir el corazón es Reiki. Os invito a conocerlo más a fondo: haz clic aquí.

También me alegraría mucho que me contaseis qué cosas o relaciones vivís con pasión y cómo lleváis lo del desapego. Compartidlo como siempre un poco más abajo, donde dice “Deja un comentario”.

Un abrazo, María

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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4 respuesta a “Desapego y pasión, ¿son compatibles?”

  1. Nunca había sufrido por apego,hasta hace dos años .Es algo muy malo para el que lo sufre ,y por mucho que leas,y te esfuerzes por seguir los consejos es complicado.

    1. Hola Rosa, es verdad, es muy difícil liberarse de los apegos. En mi caso, puedo decir que fueron unas cuantas lecciones amargas de las que, sin embargo, renací. Ahora me es más fácil salir de la zona de confort y aceptar que la vida es cambio, que situaciones o relaciones no son para siempre, pero que es posible disfrutarlas con pasión, el tiempo que duren. Gracias por tu comentario. Un abrazo

  2. Hola María, qué difícil línea para mí la que separa la pasión del apego. Y qué difícil de aprender para nosotros los occidentales. Básicamente porque nos lo enseñan al revés. A día de hoy necesito estar muy alerta y obervarme mucho para no ser engañado por un ego al que le encanta el apego. Para mí es una práctica de las más difíciles.

    1. Hola Daniel, para mí también, aunque me ha tocado “renunciar” a algunas cosas y he acertado con algunas, pero otras siguen ahí siendo reivindicadas por el ego, como tú dices. Mi intención al escribir este artículo era expresar mi punto de vista sobre el tema. Dado que tenemos que vivir en este mundo material, creo que hay que honrarlo y disfrutarlo, de ahí la reivindicación de la pasión. Pero, igualmente, pienso que tenemos que ser conscientes de que nada, en realidad, nos pertenece y que el día en que personas, situaciones, proyectos o cosas desaparezcan de nuestro lado tenemos que estar preparados para aceptarlo. Aunque tengamos nuestros días o semanas de duelo por ello, claro. Un abrazo

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