La buena práctica

En este artículo voy echar piedras contra mi propio tejado. Ya sabéis que siempre os estoy espoleando a que avancéis en vuestro autoconocimiento. Y eso está bien. Pero a la hora de hacer la práctica, sea la que sea, tenemos que dejar de lado nuestra mente inquisitiva, entrenada para trabajar desde la abstracción y la lógica. Una buena práctica no puede estar constantemente analizando lo que está ocurriendo y esperando resultados. Una buena práctica ha de entregarse a la experiencia.

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ENTREGARNOS A LA EXPERIENCIA

¿Qué quiero decir con esto? Pues que hay momentos para el desarrollo intelectual y momentos en los que esto no es más que un estorbo.

Lo puedo apreciar cada día en mis prácticas de reiki, meditación, respiración y ejercicios energéticos.

¿Cuando doy saltos de gigante en las prácticas? Cuando mi mente se aparta a un lado y me entrego a la experiencia.

La experiencia es una integración del instante vivido. Y esa integración no ocurre desde la razón o la lógica.

Por deformación, la mente tiende a analizarlo todo: ¿estaré haciendo bien la práctica? ¿cómo puedo obtener resultados más rápido? ¿cuánto tiempo me va a llevar alcanzar “la autorealización”?

Si ya es un problema lidiar con el discurso mental habitual, imaginad lo que ocurre cuando, durante nuestra práctica, la mente ansiosa se plantea constantemente estas cuestiones.

DEJAR A UN LADO LAS EXPECTATIVAS

No solo el análisis inquisitivo de nuestra práctica es un impedimento.

Las expectativas… ¡son aún peor!

Recibimos muchísima información desde internet, leemos libros, sabemos de las experiencias de grandes maestros, nuestros compañeros en la práctica nos dicen que han experimentado esto o aquello… Todo esto va conformando un gran número de expectativas.

Expectativa significa que aquello que deseamos tiene que ocurrir. Y, además, en la manera en la que nosotros nos imaginamos.

Pues bien, nada le incordia tanto a nuestro crecimiento personal y espiritual como estas premisas. La energía huye cuando es “obligada” a servir a nuestros propósitos.

En Occidente estamos muy acostumbrados a obtener cosas por la fuerza (o por el esfuerzo). Pero aquí no cabe manipulación posible.

Hasta que no depongamos esa actitud, nuestra práctica no despegará.

SÓLO HACER LA PRÁCTICA

En los Cursos de yoga, chikung, meditación o reiki suele darse una práctica para que el estudiante continúe su formación.

Hacer un Curso es muy importante pero, más aún, perseverar en la práctica diaria.

En los Cursos de Reiki que yo imparto hay prácticas para hacer en casa. Durante el Curso surgen muchas cuestiones y también durante las prácticas posteriores. Está bien hacerse esas preguntas.

Pero a la hora de hacer la práctica, hay que dejar el análisis y, sobre todo, las expectativas.

Sólo hay que hacer la práctica tal y como se ha explicado. Y entregarse a la experiencia.

La experiencia es lo realmente importante.

Y los resultados irán llegando.

LA BUENA PRÁCTICA

Una buena práctica ha de ser disfrutada.

Para mí, el momento de la práctica es el mejor del día.

Un momento para estar a solas conmigo misma, descansar de la agitación diaria y expresarme en la calma y el silencio.

No siempre es así, desde luego.  En ocasiones las preocupaciones y el flujo de pensamientos interrumpen intermitentemente la práctica. Pero siempre hay instantes llenos de belleza y amor.

Poder experimentarlos, aunque solo sea un segundo al día, merece la pena.

Mi única recomendación es que estéis cómodos y con la espalda bien recta, para favorecer el flujo de energía por el canal central.

Cerrad los ojos y dejaos llevar.

¡Buena práctica!

Os abrazo, María

¿Cómo es vuestra práctica? ¿Habéis experimentado alguna de las cosas que comento en el artículo? Me encantaría que lo compartierais con todos, más abajo, donde dice: “Deja un comentario”.

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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4 respuesta a “La buena práctica”

  1. Totalmente de acuerdo, María, a veces nos dejamos influir por los demás, o pretendemos avanzar más rápido.
    Y tampoco ponerse metas ni acelerarnos, cada uno debe ir a su paso.
    Gracias por tu artículo
    Un abrazo

  2. Hola! Qué tal?
    Yo suelo hacer la práctica cuando me acuesto, así me relajo después del día. Esta noche he dormido genial, y yo creo que es por lo que explicas anteriormente. Estaba muy cansada y simplemente empecé a hacerme reiki y no pude pensar en nada…..sólo estaba sumida en una profundidad absoluta, pero muy conortable! así ha pasado…..que he dormido genial!!
    Gracias María, por todo!

    1. Hola Raquel, sí, Reiki ayuda a relajarse y a dejar la mente en calma. Hacerlo por la noche contribuye a descansar mejor y es una buenísima opción.
      Pero si lo que queremos es permanecer conscientes durante el proceso, es mejor hacerlo sentados, con la espalda bien recta y habiendo descansado previamente para que no nos entre sueño. Prueba a hacerlo también así y me cuentas 🙂 Un abrazo

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