La duda noble: una puerta a la realización

A veces pienso que la duda es un obstáculo para la evolución humana incluso mayor que el deseo y el apego. Nuestra sociedad fomenta la inteligencia ingeniosa en lugar de la sabiduría y celebra los aspectos más superficiales, hostiles e inútiles de nuestra inteligencia. Nos hemos vuelto tan falsamente refinados y neuróticos que tomamos la propia duda por verdad y, así la duda, que no es más que un intento desesperado del ego para defenderse de la sabiduría, queda deificada como objetivo y fruto del verdadero conocimiento.

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Nuestra educación contemporánea, por tanto, nos adoctrina en la glorificación de la duda y, de hecho, ha creado lo que casi se podría llamar una religión o teología de la duda, en la cual para ser considerado inteligente hay que mostrar que se duda de todo, denigrar todas las filosofías y los ideales espirituales heredados y, en general, todo lo que se haga por simple buena voluntad o con un corazón inocente.

Nuestro mundo en peligro no puede permitirse desechar a la ligera la vasta verdad de las enseñanzas místicas que nos han sido transmitidas. En vez de dudar de ellas, ¿por qué no dudamos de nosotros mismos: de nuestra ignorancia, de nuestra suposición de que ya lo entendemos todo?

Esta clase de duda noble nos estimula para seguir adelante, nos inspira, nos pone a prueba, nos hace más y más auténticos, nos da poder y nos atrae cada vez más hacia el interior de nuestra propia verdad.

Así, la duda no sería un obstáculo, sino una puerta a la realización y, cada vez que se presentara una duda en la mente, el buscador la acogería como un medio para profundizar más en la verdad.

Debemos dar tiempo a las dudas y darnos tiempo a nosotros mismos para encontrar respuestas que no sean meramente intelectuales, sino vivas, reales, auténticas…

Lo que nos falta es el correcto entorno mental que sólo puede crearse mediante la práctica sostenida de la meditación y en el que las intuiciones pueden tener ocasión de madurar lentamente.

No tengas demasiada prisa para resolver todas tus dudas y problemas; como dicen los maestros, “apresúrate lentamente”.

Gracias Sogyal Rimpoché.

Texto extractado de El libro tibetano de la vida y de la muerte.

Os abrazo, María

(Imagen: Wikimedia Commons: autor Carlos Delgado)

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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