Cuando el alumno está preparado… aparece el Maestro

Autobiografía de un Yogui, de Paramahansa Yogananda, es uno de mis libros de cabecera. En él, Yogananda nos habla de sus pasos en el camino del autoconocimiento y la autorealización en la India de principios del s. XX. Su adolescencia y juventud están embargadas por el fuerte sentimiento de encontrar a su gurú, el Maestro que le ayudaría a caminar por el sendero espiritual. Y, efectivamente, lo encuentra a su debido tiempo. Como dice el dicho: cuando el alumno está preparado aparece el Maestro.

Y el Maestro del gran Maestro que es Yogananda es Sri Yukteswar, heredero de un linaje de gurús que se remontan hasta el mítico Mahavatar Babaji.

cuando el alumno está preparadoEl encuentro sincrónico entre Yukteswar y Paramahansa se produce en la calle, en un día de mercado. Yogananda cae a sus pies, dándose cuenta de que ese hombre, con el que no ha cruzado ni una palabra, es el Maestro que le está destinado. Sri Yukteswar le recibe con estas palabras:

“¡Por fin has venido a mí! ¡Cuántos años te he estado esperando”.

En la atmósfera mágica que les rodeaba a los dos, aislándolos del bullicio de la calle, poco después resonaron estas palabras:

“Te doy mi incondicional amor”.

Dice Yogananda que habrían de pasar otros 25 años para que volvieran a surgir tales palabras de la boca de su Maestro. Porque, éste, más tarde le advertiría:

“Ahora ya te he expresado mi afecto eterno y mostrado mi felicidad al encontrarte (…). La próxima vez que nos encontremos, tendrás que revivir mi interés por ti. Yo no acepto fácilmente a un discípulo. Debe haber un rendimiento de obediencia a mi estricto adiestramiento”.

cuando el alumno está preparadoY así fue. Un adiestramiento que llevaría a Yogananda a convertirse en el yogui que trajo la ciencia del Yoga a Occidente consiguiendo una amplia difusión y repercusión. Pero antes tuvo que realizar un largo camino de renuncia y transformación.

¡Cuántas veces he recordado este primer diálogo entre Yogananda y su Maestro! ¡Y cómo lo he visto reflejado en mi propia experiencia!

El camino del autoconocimiento es suave y complaciente en un primer momento. Es la forma que tiene nuestro Ser Interno de atraernos, de captar nuestra atención. Nos permite asomarnos al gozo perenne que vive en nuestro interior y experimentarlo brevemente, de manera que ya no podamos renunciar a él. Pero después, tenemos que demostrar que somos dignos de él.

Afortunadamente están los Maestros, esos Hermanos Mayores que llegaron a este camino antes que nosotros y que nos brindan su ejemplo, su experiencia y su enseñanza.

Un buen Maestro no es complaciente con sus alumnos, no facilita las cosas, guarda silencio cuando es necesario, impone pruebas, exige disciplina. Mediante este adiestramiento, el alumno va desprendiéndose de su ego y abandonando sus resistencias para abrirse poco a poco a su luz interior, el verdadero Maestro de cada uno.

Así, pues, ¿estás preparado? Tu Maestro te está esperando.

Os abrazo, María

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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