En el lugar y el momento adecuado

Esta es una frase que últimamente no se me cae de la boca: en el lugar y el momento adecuado. Se la comento a mucha gente y, sobre todo, me la digo a mí misma. Ha sido un duro aprendizaje pero he constatado que todo puede suceder… si te encuentras en el lugar y el momento adecuado.

Y es que cuántas veces nos empeñamos en seguir determinados caminos y resulta que no puede ser, porque no es nuestro lugar o nuestro momento. Ahora, eso también es nuestro camino, perdernos, caer en un agujero, tropezar en la misma piedra… eso es también parte de nosotros. Os lo contaba en este artículo: Serpenteantes caminos, cuando os decía que no existe el sendero equivocado ni el atajo perfecto, que los caminos hay que caminarlos, con responsabilidad y firmeza.

Y, aún añadiría, con flexibilidad, porque desconocemos el inmenso e inexorable poder de la vida y lo que nos tiene reservados. Todos nosotros ocupamos en este instante una posición determinada en la trama de nuestra existencia, pero ignoramos gran parte de lo que quedó atrás y nos resulta imposible adivinar lo que nos aguarda. Nuestra mente limitada se atiene a razones y a lógicas que hacen aguas a nivel microcósmico, imaginad que poco importan a nivel macrocósmico.

Así que podemos seguir luchando contra la vida o rendir nuestro ego y… simplemente seguir caminando.

en el lugar y el momento adecuado

Cuando las puertas se nos cierran, cuando toda ayuda parece retirarse, la vida nos está diciendo que hemos de tomar otros rumbos, especialmente internos, porque todo lo que vivimos es reflejo de nuestro interior. Y, sinceramente, esto es lo que de verdad importa. Entonces, que lo que deseamos nos sea negado, puede ser una bendición, aunque ahora no seamos capaces de verlo.

Cada cual ha de caminar según el rumbo que le marque el destino y posee el libre albedrío para decidir cómo hacerlo. Podremos dar muchas vueltas, pero siempre habrá unas cuantas ocasiones en nuestra vida en que llegaremos al lugar idóneo en el momento preciso y, entonces, todo discurrirá con suma facilidad. La vida puede ser suave y mecerte entre sus brazos, pero sólo cuando nuestra voluntad se alinea con la Voluntad con mayúsculas, aquella que emana de la Inteligencia Universal.

Cuando actuamos de esta manera, somos luz, somos fuerza. Los demás nos acogen con simpatía. Brillamos. La vida nos premia porque hemos superado las reticencias, las dudas, los miedos, la inflexibilidad… todos aquellos obstáculos que nos impedían avanzar. Hemos alcanzado un pequeño hito y nos merecemos medallas…

…Aunque sean muy distintas de las que esperábamos.

Desde la aceptación, la flexibilidad y la confianza, os abrazo

María

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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6 opiniones en “En el lugar y el momento adecuado”

  1. Muchas gracias por esto que escribe, hasta he llorado. He tenido circunstancias difíciles que me han orillado a tomar decisiones muy complicadas. En cada decisión me he alineado con la voluntad de Dios, he pedido su guía y sobre todo hacer su voluntad. Por decirlo así, me he soltado en sus brazos como cuando estaba al borde de la muerte por un problema médico y le pedí si era su voluntad me sanara y me permitiera despedirme de mis padres ya que fue muy repentino. Sobreviví y sané contra todo pronóstico médico. Casi un año después estaba sufriendo por no poder ser madre después de varios años intentándolo y le dije que estaba cansada de sufrir por eso. Dije que estaba dispuesta a aceptar que si no tenía hijos era porque el no quería que así fuera, y que aceptaba el echo de que no tenía madera de mamá y yo iba a ser feliz con eso porque acepto la voluntad divina como lo mejor para mí, pero también le dije que si no era esa la razón entonces no se tardara mucho en darme un hijo. Cuatro meses después estaba esperando mi primer hijo. Después pasé la infidelidad y abandono de mi cónyuge, tardé casi un año en aceptar que eran cosas fuera de mi control y pedí a Dios me enseñara a perdonar porque no me gustaba estar llorando todos los días. Yo sentía que eso no debía ser mi vida. Entonces ocurrió una de esas cosas curiosas que no son casualidad y de mi fluyó un genuino deseo de perdonarle y dejarle ir. De allí empecé a sanar y empezó a sanar mi matrimonio también. Años después enfrenté la enfermedad de mi padre y lloré mucho por varios días después de su diagnóstico. Entonces nuevamente acudí a Dios aceptando que yo no podía hacer nada por mi padre y que sólo un milagro podía salvarle, pero si él no quería pues vaya que uno no puede remediarlo. El resultado es que disfruté mucho los últimos años de mi padre y ya no tuve que llorar amargamente. Así ha habido muchas circunstancias que para mi han sido trascendentales y han ido fluyendo conforme he aceptado las cosas que no está en mis manos cambiar o controlar y he aceptado lo que viene aunque duela. Eso me ha permitido estar en paz conmigo misma. Sin embargo últimamente he estado batallando como si fuera un ratoncito en un laberinto. Me siento aprisionada porque quiero despegar hacia mi destino brillante y lo que me frustra es que creo que yo misma saboteo mi éxito.

    1. Gracias por compartir, Brendita. Creo que has reaccionado de forma proactiva a esas experiencias que has vivido. ¿Por qué no hacerlo ahora, sea cuál sea ese éxito que persigues? ¿Por qué crees que en esta ocasión te boicoteas? Haz lo que esté en tu mano hacer y lo demás déjalo a la Vida. El verdadero éxito es que te sientas en paz contigo misma. No somos nuestras situaciones de vida, somos mucho más. Cuando emprendemos el camino del autoconocimiento empezamos a darnos cuenta de ello. Escúchate. Un abrazo

  2. Siento que estoy en el camino correcto para lograr una fase mas de mi desarrollo personal. Hay algo muy fuerte dentro mío que me dice que estoy en el lugar y momento correcto. Pero cuando tengo que sacar las habilidades para lograrlo, es donde me digo a mi misma que estoy loca y que en que cabeza cabe que yo pueda lograr cosas tan buenas. Por eso creo que me enojo y frustro tanto porque todo depende de mí y de nadie más, y mi mente me recuerda muy constantemente que yo no puedo aspirar a lograr cosas tan buenas.

    1. No todo depende de nosotros, Brendita, este artículo habla de que estar en el lugar y momento adecuado (coordenadas espaciales y temporales) es fundamental para desarrollar nuestros objetivos. Hay gente muy válida que no obtiene el éxito que se merece, pero es porque no le ha llegado su momento aún. Por otro lado, puede que, en efecto, la vida nos ofrezca oportunidades que no aprovechamos, por pereza, por miedo, por vergüenza, por ignorancia… De una u otra forma, lo importante es “darse cuenta” y buscar la manera de superar los obstáculos tanto externos, como internos, si está en nuestra mano. Es importante aprender a aceptar nuestras limitaciones y apostar por nuestras fortalezas
      Un abrazo

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