Semillas de conciencia

La semana pasada sembré unas semillas en una jardinera. Siempre estoy liada con las plantas, la verdad es que me fascinan. El caso es que ya han brotado las primeras plántulas y están empezando a crecer. Cada día las contemplo expectante, intentando adivinar cuál será su aspecto final cuando el desarrollo se haya completado.

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Me pregunto si a las semillas les pasará lo mismo. Si estarán nerviosas porque no saben qué va a pasar con ellas. Y es que una minúscula semilla puede dar lugar a un árbol gigantesco que viva 500 años. O puede convertirse en una pequeña flor que se marchitará a los pocos días… Es obvio, que esto no le preocupa a la semilla. La semilla “es” y, si las circunstancias externas lo permiten, “será” lo que tenga que ser, en función de su código genético. Y esta será su máxima realización.

En cambio, nosotros, los seres humanos, no solo “somos”, sino que “sabemos que somos”. Eso significa que somos seres conscientes. Tener conciencia nos permite hacernos preguntas acerca de las semillas y, por supuesto, acerca de nosotros mismos: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

En verdad, somos la única especie sobre la tierra con esta capacidad de consciencia. Podríamos decir que somos la consciencia del planeta y esto implica una gran responsabilidad hacia nuestros pensamientos, nuestras decisiones, nuestras actuaciones. Empezando por nuestra propia vida y lo que queremos hacer con ella.

Creo que somos mucho más que una especie destinada a reproducirse. Estamos al servicio de la Vida para alcanzar, aquí y ahora, un mayor grado de conciencia. Y este es un movimiento que surge al principio de forma individual, a través del camino personal de cada uno, cuando te detienes, observas tu crecimiento y empiezas a hacerte preguntas.

Más allá de códigos genéticos, la respuesta de lo que somos y de lo que podemos ser se halla escrita en nuestro interior.

Yo todos los días observo como crecen las pequeñas plantas. Estoy convencida de que están dando el cien por cien por llegar a ser lo que tienen que ser. Su dedicación y perseverancia me inspiran. Me hacen preguntarme, al final del día, si hoy he hecho todo lo que podía haber hecho para avanzar en mi camino.

Os abrazo, María.

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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