Aprender a caer

Un compañero de chikung me comentó en una ocasión que a los adultos nos aterrorizan las caídas. Precisamente, él, en sus prácticas de artes marciales, se entrenaba para aprender a caer. Le veía rodar por el suelo con la agilidad de la infancia. Me hizo recordar la mía, esas rodillas llenas de moratones, los esparadrapos ocultando los cortes, la frente abombada por los chichones… Pero feliz. La vida seguía.

Será porque llevamos muchos años sin apenas contacto con la tierra, instalados allá arriba, en nuestra mente, pero cuanto más mayores somos, “más dura es la caída”. Y no me refiero solo a las caídas físicas, sino también a las caídas emocionales y mentales, cuando los frágiles pedestales donde nos hemos encaramado se tambalean y nos vemos arrojados al abismo. Pocos de nosotros estamos preparados para asumirlo.

aprender caer

¿Cuándo se dan este tipo de situaciones abruptas en nuestra vida? Generalmente cuando avanzamos negligentemente, sin valorar los pasos que damos y haciendo caso omiso a las múltiples señales de advertencia que venimos recibiendo. El exceso de confianza probablemente nos va a costar caro.

Así que, estamos cayendo, arrojados desde la altura de nuestras exigencias y apegos, sin saber lo que nos aguarda abajo, sin querer saberlo, en realidad, rogando para que nos salgan alas y podamos remontar de nuevo y volver a dónde estábamos. Pero la vida no da marcha atrás. Estamos cayendo y vamos a tocar fondo.

No nos queda otra que aprender a caer, como decía mi amigo. Soltar la rigidez mental y aceptar lo que viene. Si seguimos en conflicto, no sólo nos golpearemos con contundencia al llegar abajo sino que por el camino recibiremos arañazos, contusiones y heridas. Los problemas se multiplicarán y el sufrimiento también. Nuestra mente estará ocupada en la letanía del “por qué a mí” y no dispondremos de la energía necesaria para encontrar soluciones.

Aprender a caer es también sacarle partido a la caída, aprender de nuestras crisis, saber ver las oportunidades que se encuentran detrás. Levantarnos y ponernos en marcha de nuevo.

Os abrazo, María

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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6 opiniones en “Aprender a caer”

  1. Qué bueno prepararse para las caídas!. Algunos no nos habíamos entrenado y hubo algunas que dolieron mucho. Afortunadamente, no hay mal que cien años dure, y no nos falta el ánimo para afrontar las adversidades con un cierto optimismo. Besos.

    1. La vida es un entrenamiento continuo. De las caídas se aprende mucho, porque nos hacen cuestionarnos. Si todo va bien o regular (o mal, pero miramos a otro lado), nos quedamos estancados y no avanzamos. Muy bueno lo de “no hay mal que cien años dure”, sabiduría popular para aquietar la mente y abrirse a las soluciones. ¡Besos!

  2. Tienes razón en lo de las señales. Durante mucho tiempo miré hacia otro lado en mi anterior relación, no quería reconocer lo que pasaba o pensaba que todo se iba a arreglar hasta que se acabó de golpe, pero ahora creo que fue lo mejor que me podía haber pasado, aunque al principio lo pasé muy mal. Gracias.

    1. Es que la vida siempre nos pone en nuestro sitio, por mucho que nosotros nos empeñemos en que lo que deseamos es lo correcto. ¿Qué es correcto o incorrecto para el Universo? Hay leyes por encima de las humanas que nos resultan muy difíciles de comprender. Gracias Jose por el comentario.

  3. Hola soy tecnico superior en gerontologia social de argentina provincia de salta . Muy interesante el tema. Me gustaria tener un material para hacer prevención a mis viejitos. Si podría pasarme una dirección o pdf. Le agradecería. Saludos

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