Aquí y ahora, la eternidad

Disculpadme por utilizar tanto la expresión “aquí y ahora”, pero es que es realmente buena para hablar del instante presente, tanto en términos de espacio como de tiempo.

Ahora debería hablar de qué entiendo yo por “eternidad” y esto es más complejo. Debo confesar que en mi infancia este era un tema que me provocaba una sensación de vértigo. Todo eso de “por los siglos de los siglos, amén…” Cuanto más pensaba en ello más incomprensible me resultaba. ¿Cómo algo o alguien puede existir eternamente? Y, además, ¿no sería eso muy aburrido? Afortunadamente volvía a mis juegos, disfrutando de ese presente auténtico que es la infancia, embebida y gozosa, sin sospechar que lo eterno estaba ya entonces ahí.

la eternidad

Tardé bastantes años en recuperar esa dicha estática, aunque la atisbé en alguna ocasión, generalmente coincidiendo con momentos muy creativos en los que “las musas” hacían su aparición.

Otras veces, al contemplar la naturaleza o un cielo cuajado de estrellas, volvía a sentir ese vértigo de mi infancia unido ahora a una profunda añoranza. Después, he comprendido que ese sentimiento no es nada personal, es algo que puedo ver en cada ser humano. Por eso nos convertimos en buscadores de aquello que creemos puede dar sentido a nuestras vidas. Por eso nos afanamos yendo de aquí para allá, sin comprender que lo eterno, si es eterno, no puede ser producto de ningún cambio, sino que, forzosamente, tiene que estar ya aquí.

La práctica de Reiki y la Meditación me trajeron esta certeza y esta vivencia plena y, como en mi niñez, me sumergí en ella… iba a decir “por mucho tiempo”, pero no sería correcto, porque ya sabéis que el tiempo no existe; digamos mejor “en muchos ahoras”, eso sí, muy seguidos.

Pero la vida, con sus nuevas pruebas, me planteó una pregunta: ¿cómo hacer para vivir para siempre en el instante eterno de dicha y comprensión? Una pregunta siempre implica que hay algo que se desconoce y se necesita saber. Por tanto, una pregunta implica ignorancia. Y entonces caí en la cuenta de que eso, sólo eso, es lo que nos separa de la eternidad.

Todos estamos en el camino del autoconocimiento, lo sepamos conscientemente o no, para liberarnos de la ignorancia y la duda que nos están apartando de ese ser completo que en esencia ya somos. Y de este tipo de ignorancia no nos libra ni la razón ni la lógica. Solo la presencia consciente, la práctica perseverante y la escucha atenta pueden aportarnos las respuestas a nuestras preguntas.

Así, no hay que irse muy lejos para experimentar la eternidad, porque ya está aquí, en nosotros, y ahora, en este mismo instante. El saberlo, no porque me lo cuenten, sino porque lo he vivido y comprendido, ya no me da vértigo, sino mucha alegría y gratitud.

Os abrazo, María.

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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