Dejar ir los deseos

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“La manera por la que algo llega a nuestra vida es porque lo hemos elegido. Fue el resultado de nuestra intención, o tomamos una decisión. Ha llegado a nuestra vida, a pesar del deseo. El desearlo fue en realidad un obstáculo para su realización o adquisición. Esto es porque el deseo literalmente significa, “yo no tengo”. En otras palabras, si decimos que deseamos algo, estamos diciendo que no es nuestro. Cuando decimos que no es nuestro, ponemos una distancia psíquica entre nosotros y lo que queremos. Esta distancia se convierte en un obstáculo que consume energía.

Esto se debe a que el querer bloquea el recibir y da lugar al miedo por
no conseguirlo. La energía del deseo es, en esencia, una negación de lo que queremos.

Lo imposible se vuelve posible tan pronto como estemos totalmente entregados. Esta es una forma diferente de ver el logro de metas a la que nos dictan nuestras creencias sobre la realidad. Estamos acostumbrados a representar la ambición y el éxito asociados al trabajo duro, al auto-sacrificio y al ascetismo. Se trata de luchar, y de la lucha resulta el bloqueo que hemos puesto en nuestro propio camino debido al deseo.

Comparemos el arduo camino de la conciencia inferior para lograr las metas con un estado superior de la conciencia en el que hemos reconocido y dejado el deseo, y estamos en un estado más libre. En un estado más libre, lo que se elige se manifiesta en nuestra vida sin esfuerzo. Entregamos la emoción del deseo y, a cambio, simplemente elegimos la meta, visualizándola amorosamente, y permitiendo que suceda porque vemos que ya es nuestra.

¿Por qué es ya nuestra? En un estado inferior de conciencia, el universo es visto como un sacrificio negativo, frustrante, y reacio. Es como un padre malo, mezquino. En un estado más elevado de conciencia, nuestra experiencia del universo cambia. Ahora se vuelve como un padre que da, ama, provee incondicionalmente y que quiere que tengamos todo lo que queremos, y está para que le pidamos. Esto está creando un contexto diferente. Está dando al universo un significado diferente.

Aunque el mundo puede ser mezquino y hostil para las demás personas, no hay ninguna razón por la que debamos creer ese paradigma. Cuando lo adquirimos, hacemos que sea así en nuestra vida. A medida que experimentamos el dejar ir de los deseos, empezamos a ver que lo que hemos elegido vendrá a nuestra vida casi por arte de magia.

Texto extractado del libro Dejar ir. El camino de la entrega, del Dr. David R. Hawkins

Felices Reyes, María

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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3 opiniones en “Dejar ir los deseos”

    1. Hola Cristina, sí, la frase es: “simplemente elegimos la meta, visualizándola amorosamente, y permitiendo que suceda porque vemos que ya es nuestra”. Entrenando, pues, nuestra mente y abriendo límites a nuestras creencias. Hay otro artículo en el que se muestra cómo actuar para obtener nuestros objetivos, este es el enlace: http://wp.me/p3hfaE-q9
      ¡Un abrazo!

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