Aceptando nuestras emociones

emociones

¿Qué es la realidad? ¿Existe empíricamente algo que pueda llamarse realidad? ¿O bien toda realidad es… subjetiva?

Vayamos a los hechos. Literalmente. Escojamos un hecho cualquiera que nos ha sucedido en el día de hoy. Tratemos de escribir acerca de él sin proyectar emociones, pensamientos y creencias, es decir, sin “interpretarlo” desde nuestra visión personal de cómo son las cosas. Difícil, ¿eh? Pero no imposible. Intentémoslo una vez más. Hombre, la verdad es que así, el hecho desnudo, tan cual, ya no nos parece tan terrible… o tan estupendo. Y es que los hechos, en sí, no son los responsables de que experimentemos emociones positivas o negativas.

¿Dónde está la responsabilidad, entonces? En cada uno de nosotros. Ante un mismo hecho dos personas pueden tener diferentes interpretaciones del mismo. Y cada una de ellas puede ser igual de válida. Así que nos damos cuenta de que no hay realidad objetiva a la que agarrarse ni razón que esgrimir. No queda otra cosa que aceptar que creamos nuestra realidad.

Somos seres emocionales que vamos a reaccionar ante cualquier situación que experimentemos. Las etiquetas “positiva” y “negativa” las vamos a poner nosotros en función de si la situación nos hace sentir bien o mal. Y aquí hay que tener cuidado, porque la adjudicación de la etiqueta tiene que ver con pensamientos o creencias que bien pueden ser erróneos, bien fruto de miedos o carencias. Con la excusa de protegernos, así lo llevamos haciendo desde el minuto uno de nuestra vida, de forma inconsciente.

Si estamos atentos, las emociones nos pueden ayudar porque ellas nos dan pistas para que nos orientemos en la vida, abramos nuestros límites y cambiemos lo que necesitamos transformar. Estamos hartos de oír que tenemos que controlar las emociones, pero esto lo único que hará será soterrarlas en algún oscuro rincón y te aseguro que desde ahí acecharán para atacar con más virulencia la próxima vez. Negar las emociones no es la solución.

Si queremos aprender de nuestras emociones estos son los pasos que podemos seguir:

  • Observar el hecho que ha propiciado nuestra reacción
  • Preguntarnos por qué nos sentimos así
  • Contestarnos lo más sinceramente posible, sin tratar de justificarnos
  • Aceptarnos ¡siempre!
  • Considerar si hay algo que podamos cambiar o mejorar

Las personas con inteligencia emocional no son aquellas a las que les va siempre genial sino las que saben manejarse de la forma más adecuada en cualquier vicisitud de la vida. Eso no quiere decir que no experimenten emociones negativas sino que han aprendido a aceptarlas y a darles el mismo valor que a las emociones positivas en sus aprendizajes. Desde la aceptación, la emoción ya no es tanto algo malo o bueno que nos sucede sino un mensaje acerca de nuestra relación con nosotros mismos, con otras personas o con el mundo que nos rodea.

Aceptemos y aprendamos de nuestras emociones para ir depurando pensamientos y creencias y abriendo nuestros límites, con el fin de conseguir la flexibilidad que necesitamos para continuar en nuestro camino. Ser más conscientes es el siguiente paso.

Os abrazo, María.

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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6 opiniones en “Aceptando nuestras emociones”

  1. Me encanta la foto!! Me inspira lo felices que podemos llegar a ser abrazando lo que más miedo nos da, un tigre nada menos. Y al tigre también se le ve muy feliz!! Un beso

  2. HOLA, ANTE EMOCIONES NEGATIVAS NOS AHOGAMOS EN UN VASO DE AGUA,COMO DICES ,CREO QUE ES BUENO ESCUCHAR Y ACEPTAR NUESTRAS EMOCIONES Y ASI PODER CAMBIAR O TRANSFORMAR LO QUE NOS HACE SENTIR MAL.

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