Reiki: elevando nuestra vibración energética

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Reiki es un método terapéutico de origen japonés que se encuadra dentro de las terapias energéticas. Reiki promueve la elevación de nuestra energía vital y la vuelta al equilibrio físico, emocional y mental. Pero, además, el trabajo continuado con Reiki permite alcanzar cotas más altas en nuestro nivel energético que posibilitan nuestro crecimiento interior y la alineación con la energía del Universo, para obtener la armonización integral de la persona.

Energía y vibración

Todo en el Universo se expresa a través de la vibración energética que da lugar a la vida y a la materia. El universo es un gigantesco campo de energía formado por la vibración de todo lo que en él existe.

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La energía vibra en una frecuencia determinada, dependiendo de la longitud de la onda vibratoria. A mayor longitud de onda, la frecuencia de vibración es menor y hablaríamos de energías de baja vibración. Si la longitud de onda es más corta, la frecuencia de vibración es mayor y estaríamos ante energías de alta vibración. La unidad de frecuencia electromagnética es el herzio (Hz) que mide la cantidad de veces por segundo que se repite una onda.

El ser humano posee un campo energético propio que interactúa con la energía de todo lo que le rodea, formado por distintos planos o frecuencias de energía. Lo que se conoce como “aura”, el halo luminoso que rodea al cuerpo físico, es la radiación electromagnética de cada uno de ellos. En una clasificación muy somera podemos distinguir los distintos planos: físico, etéreo o vital, emocional, mental y espiritual.

Cada uno de estos planos está conectado entre sí y lo que sucede en uno de ellos afecta a los demás. La frecuencia de vibración va aumentando según accedemos a los planos superiores. La velocidad de vibración de estos planos determina una especie de materia cada vez más sutil, imperceptible para el ojo humano.

Enfermedad y frecuencia de vibración

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Nuestro cuerpo de energía precisa de una determinada vibración para mantenerse vital y saludable. Según los estudios del investigador estadounidense Bruce Tainio, un cuerpo sano vibra entre 62-68 Hz. La disminución de este nivel vibratorio en solo 4 ó 5 puntos hace que el cuerpo pierda su equilibrio y se vea expuesto a contraer enfermedades. Por ejemplo, un resfriado puede manifestarse cuando la vibración desciende a 59-60 Hz; una infección viral como la gripe a los 55 Hz; una enfermedad de mayor envergadura, como la neumonía, a los 52 Hz; el cáncer puede empezar a establecerse a los 42 Hz y la muerte sobreviene rayando los 20 Hz.

Las causas del descenso de nivel vibratorio son muchas: una alimentación inadecuada, hábitos de vida poco saludables… En el campo emocional, la adicción a las emociones negativas o los pensamientos autodestructivos pueden hacer descender nuestra energía entre 10-15 Hz. El nivel vibratorio puede disminuir primero en los planos superiores e ir calando hasta llegar al cuerpo físico, donde se pueden producir retenciones energéticas o bloqueos que impiden la correcta circulación de energía y, si permanecen mucho tiempo, pueden dar lugar a la enfermedad en el plano físico.

La aplicación continuada de Reiki hace posible volver a elevar la frecuencia de vibración para liberar los bloqueos y permitir el flujo de energía, recreando la armonía entre los distintos planos y promoviendo la sanación del cuerpo físico.

No hay que olvidar que la enfermedad es, en realidad, un mensaje que nos señala que existe un desequilibrio que nos ha llevado a desalinearnos con el Universo y con nosotros mismos. Reiki hace posible reconducir a la persona hacia el equilibrio, comprendiendo las causas de su desalineación, aceptándolas e integrando su aprendizaje.

Avanzando en nuestro crecimiento interior

Además de promover la sanación física, Reiki es un gran camino para el desarrollo y crecimiento interior.

Mikao Usui, el fundador del método, dice en su propio Manual de Reiki: “Primero debemos sanar nuestro espíritu; en segundo lugar debemos mantener nuestro cuerpo saludable. Si nuestro espíritu es saludable y conforme a la verdad, el cuerpo se volverá saludable de forma natural”.

Un espíritu saludable es aquél que está alineado con la conciencia del Universo. Hasta la más pequeña partícula de nuestro ser participa de esa energía original de la que procedemos. Sin embargo, esa conexión en muchos casos se ve interrumpida, afectando a nuestro flujo normal de energía y provocando un desequilibrio que puede extenderse a todos los planos. Mediante las técnicas de Reiki podemos realizar una puesta a punto de nuestro sistema energético y despertar nuestra capacidad de sintonizar con la energía original.

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Reiki va abriendo gradualmente las puertas de nuestra percepción interior a la vez que reduce el volumen de nuestro discurso mental para que podamos escuchar la información que nos está llegando desde distintos ámbitos: físico, emocional, mental o espiritual. Es, por ello, un estupendo método para avanzar en el camino del autoconocimiento, pues permite el acceso a los distintos niveles de conciencia de la persona.

El trabajo con Reiki promueve una mayor frecuencia vibratoria del campo energético con el fin de ir depurando las distintas capas que ocultan nuestro interior y así alcanzar una mayor transparencia en todos los ámbitos de nuestro ser, necesaria para poder descubrir nuestra verdadera esencia.

Sintonizando con la frecuencia Reiki

En los cursos de Reiki, además de impartirse el método, se realiza la sintonización con el nivel de frecuencia Reiki. Este trabajo es realizado por un Maestro de Reiki, quien no es solo alguien que ha adquirido los conocimientos necesarios, sino que, al haberlos integrado, ha depurado su propio campo energético y aumentado su nivel vibratorio hasta altas frecuencias para alinearse con la conciencia universal.

Con el fin de preparar al practicante para elevarse al nivel de vibración requerido para trabajar en cada plano del campo energético, Reiki se instruye en tres niveles, además de la Maestría:

  • Primer Nivel: en el nivel físico, Reiki devuelve al cuerpo la capacidad de sanarse a sí mismo, liberándolo de bloqueos que impiden su funcionamiento en armonía.
  • Segundo Nivel: en este nivel, el practicante eleva aún más su frecuencia de vibración, teniendo acceso a niveles más altos de energía necesarios para actuar sobre los planos emocional y mental del campo energético de la persona. Reiki libera los modelos inservibles de pensamiento y conduce al desapego de las emociones, activando la comprensión y el amor incondicional.
  • Tercer Nivel: en el nivel espiritual, Reiki trabaja de una forma más profunda, tratando las causas finales del desequilibrio e integrando armónicamente todos los planos de realidad del ser. A través de una frecuencia de vibración más elevada nos conectamos con el Universo, disolviendo cualquier definición limitadora y ayudando a sanar nuestro ser total de una forma holística.

Con Reiki es posible recuperar nuestra alineación con el Universo. Vibrar en la frecuencia Reiki es vibrar al unísono con el Universo.

© María Ródenas

Imagen de cabecera: Wikimedia Commons

(Artículo publicado en el nº 3 de la Revista Dandelion)

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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