La ley del Espejo

Ley del espejo

Cuando se avanza en el camino del autoconocimiento empezamos a darnos cuenta de que, por encima de nuestras consideraciones morales o las creencias que cada uno pueda tener, existen una serie de leyes que podríamos llamar universales y cuyo cumplimiento es siempre infalible. Naturalmente, inmersos en esta fabulosa “película” que es nuestra vida no solemos reparar en ello y atribuimos las cosas que nos pasan a la suerte, a la casualidad o a las posibles intenciones del prójimo, pensando que nosotros poco o nada tenemos que ver.

El conocimiento de estas leyes viene de muy antiguo y, desde luego, habrá un artículo más adelante tratando en profundidad este tema. Pero hoy quiero detenerme solo en una de ellas y su vinculación con las relaciones humanas: la Ley del Espejo.

La Ley del Espejo nos dice que en cada momento de nuestro camino atraemos a nuestra vida aquellas relaciones que nos van a servir para reflejar los procesos internos que estamos viviendo.  Muchas veces, van a servir de catalizador para que aquellos sentimientos o situaciones que permanecen bloqueados en nuestro interior y que necesitan ser sanados, salgan a la luz. Mediante las relaciones con los demás, todo aquello que no hemos aceptado vuelve a resurgir –con diferentes actores y escenarios– y a ponerse delante de nuestros ojos para que nos demos cuenta, lo asumamos y realicemos el aprendizaje que necesitamos.

Cuántas veces, en nuestras relaciones familiares, de amistad o de amor, nos vemos repitiendo y repitiendo las mismas conductas, con la obstinación de un mulo, dando interminablemente vueltas a la noria. Cuántas veces continuamos echando la culpa a los demás de no tener éxito en nuestras relaciones, cuando nosotros somos los primeros implicados.

Los encuentros con otras personas están para arrojar luz en nuestro interior y que podamos observarnos con una mayor claridad. En este mundo dual, para conocernos a nosotros mismos tenemos que vernos reflejados en el otro. Y, verdaderamente, este es el cometido de las relaciones. Enfatizamos demasiado los vínculos con otras personas como aquello que nos va a completar, que nos va a dar la felicidad. Como siempre, estamos buscando fuera lo que ya está dentro.

Uno de los casos más flagrantes es el de las relaciones de pareja. Las mujeres, sobre todo, son educadas en la idea del amor romántico y en la existencia del Príncipe Azul, aquel que le va a proporcionar la felicidad eterna. No voy a entrar aquí en todas las implicaciones sociales que ha tenido y sigue teniendo esto, pero, siguiendo con las leyes universales, hay que decir que la media naranja no existe. No somos seres incompletos en busca de su otra mitad. Somos seres completos en un viaje de autoconocimiento para reconocer la profunda luz que habita dentro de cada uno de nosotros. A medida que avancemos, a medida que sanemos, iremos encontrando la seguridad y el empoderamiento que ahora buscamos en nuestras relaciones.

Si a lo largo del viaje encontramos otros seres a los que decidimos unirnos para recorrer un trecho del camino, bienvenidos sean. Y cuando ya se hayan aprendido las lecciones que ambos tenían que compartir, los caminos se separarán para continuar con nuevos aprendizajes.

Nuestras relaciones pueden mejorar también, pero debemos empezar por nosotros mismos. Analizando nuestro interior empezaremos a comprender mejor a los demás. Observémonos atentamente cómo reaccionamos, cómo nos sentimos con cada una de las personas que a lo largo del día tratamos, desde el vecino que nos encontramos en el ascensor hasta nuestra familia o pareja, con las que hemos creado una intrincada trama de lazos. Cada uno de ellos son un espejo donde reflejarnos, así como nosotros también los reflejamos a ellos.

La Ley del Espejo nos dice que al ver en el interior del otro la semilla de lo que está en nuestro interior nos damos cuenta de que, en realidad, no hay separación, sino que todos somos uno.

La sanación de nuestras relaciones sólo es posible desde la comprensión y aceptación de uno mismo, haciendo un alto en el camino y escuchándonos. Habremos cometido errores, pero este es el momento para cambiar de dirección y emprender nuevas rutas. Sin juicios. Sin culpas. Sólo aceptando la belleza que hay en nosotros reconoceremos la belleza en los demás.

Un abrazo, María

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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13 opiniones en “La ley del Espejo”

  1. Hola María,

    Que bonito articulo, muchas gracias, hoy he tenido un avance importante, me he visto desde otro punto, hablando más desde el corazón y con gratitud, gracias por la sesión de ayer, de verdad no sabes cuanto agradezco al universo que estés en mi camino.

    Un abrazo, Ani

  2. Totalmente de acuerdo contigo María.
    Así repetimos experiencias sin saber que tenemos que mirar en nuestro interior, y que es ahí donde reside la verdad, libertad y la respuesta.

    Muchas gracias por él.
    Leo siempre con atención todos tus artículos.
    Buena Semana y bendiciones.

  3. maria acabo de descubriste y en cada comentario tuyo me veo y me descubro a mi mismo,. soy hermosa …una gran luz y guia para el que se permita.-gracias.-

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