Quiérete mucho

ejercicio ante el espejoUno de los principios básicos que se imparten y se practican en Energía para el Equilibrio es que cada uno de nosotros es el primer responsable de su salud,  bienestar y felicidad. Es algo muy sencillo, tan sencillo que normalmente lo pasamos por alto, atrincherados en la creencia de que nuestra vida está en manos de un incierto destino que nosotros no podemos o no sabemos controlar. Obviamente, si seguimos pensando así, así va a ser nuestra realidad. Este es otro de nuestros temas recurrentes, no nos cansaremos de insistir en que nosotros, con nuestra actitud, también influimos en la realidad, así que si queremos que las cosas cambien, deberíamos cambiar primero nuestra forma de pensar.

Para llegar a este razonamiento, no sólo para entenderlo, sino para integrarlo en nosotros, para hacerlo parte de nuestras creencias, es verdad que hay que andar un buen trecho del camino del autoconocimiento. En este camino vamos a tener muchas etapas y una de ellas, muy importante, donde vamos a tener que permanecer un buen tiempo, es la Etapa de la Aceptación y del Amor a Uno Mismo. Muchos de nosotros somos nuestros más implacables jueces y críticos, no estamos contentos con nuestro físico, con nuestro carácter, con la forma en que nos relacionamos con los demás… No somos nunca lo suficientemente listos, ni guapos, ni interesantes, no ganamos bastante dinero, no nos gusta nuestro trabajo, nos quejamos prácticamente de todo lo que somos y de todo lo que hacemos. Desde que éramos niños nos exigimos una absoluta perfección, negando nuestras debilidades en vez de intentar comprenderlas, en vez de darles el amor y la aceptación que necesitan, única forma de poder trascenderlas.

Esta forma de percibirnos y sentirnos se ha forjado a lo largo de nuestra vida y, como casi siempre, el miedo ha tenido mucho que ver. Miedo al dolor, miedo al rechazo, miedo al abandono… Poco a poco hemos perdido nuestra integridad y enterrado nuestra fuerza, nos hemos traicionado. Y este sentimiento de autotraición es el que nos ha llevado a tenernos en tan poco aprecio que hasta rehuimos nuestro rostro en el espejo.

Y, precisamente, desde el espejo, es desde donde hoy queremos proponer un ejercicio para comenzar a reconciliarnos con nosotros mismos. Se trata de un ejercicio a realizar durante un cierto periodo de tiempo, el que cada uno necesite, hasta llegar a la propia comprensión y aceptación. Puede que al principio nos cueste enfrentarnos a nosotros mismos, puede que no seamos capaces de sostener nuestra propia mirada ni un minuto. En ese caso, dejémoslo estar e intentémoslo en otro momento.

EJERCICIO DE ACEPTACIÓN ANTE EL ESPEJO

autoestima

Este es un ejercicio muy poderoso en el que se combinan la auto-observación y las afirmaciones positivas. Practicándolo a diario iremos asentando la conciencia de nuestra propia fuerza.

  • Siéntate cómodamente ante un espejo grande, en el que puedas contemplar tu rostro.
  • Mírate a los ojos con franqueza, no intentes sostener ninguna personalidad, ninguna idea preconcebida acerca de ti. Intenta permanecer neutral y deja tu mente lo más tranquila posible.
  • Si te vienen pensamientos acerca de las cosas que no te gustan de ti, acéptalos y obsérvalos. Intenta verlos desde fuera, como si estuvieses viendo una película en la que tú sólo eres un espectador.
  • Trata de evitar las emociones negativas en este momento y no cedas a la corriente de pensamientos que quiere volver a arrastrarte. Intenta comprenderte y aceptarte.
  • Dite a ti mismo: “Te comprendo y te quiero. No te preocupes. Juntos/as vamos a realizar este camino. No estás solo/a. Yo voy a cuidar de ti”. Repite este mantra cuantas veces quieras, primero en voz alta, después en voz baja y después mentalmente (puedes utilizarlo también a lo largo del día cada vez que lo necesites).
  • Olvídate de “esto no sirve para nada” y de “mis problemas no se resuelven así”. Es tu mente la que está volviendo a bloquearte el camino. Céntrate de nuevo en ti mismo y ofrécete, ahora, todo el amor que mereces.
  • Visualiza como en tu corazón crece una luz curativa que se extiende a todo tu ser, siente su calidez, su amor, déjate abrazar por ella. Permanece así todo el tiempo que quieras, sintiendo esa profunda conexión contigo mismo/a.

© María Ródenas

Imagen: Mujer frente a un espejo, óleo de E. Kirchner (1880-1938). Fotografía: Wikimedia Commons.

 

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Comunicadora, escritora, imparto cursos y talleres sobre el autoconocimiento, el bienestar y el crecimiento personal. Inspirada por el viaje del ser humano hacia una mayor vibración energética y un mayor grado de conciencia. Mi cometido, más allá de métodos o terapias, es facilitar espacios para que la conciencia despierte.

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4 opiniones en “Quiérete mucho”

  1. Hola María, me encanta lo que escribes y cómo lo escribes. Es uno de tus mejores artículos. Enhorabuena!!

    Creo que hablas de uno de los mayores obstáculos con el que nos encontramos los seres humanos prácticamente desde el principio de nuestra vida. El pensamiento “no soy suficientemente bueno” se imprime muy pronto en nuestra mente y desarrolla toda una vida de sufrimiento.

    ¿Por qué creemos que no somos suficientemente buenos? ¿cómo nos gustaría ser? ¿qué creemos que debemos alcanzar? ¿qué es la vida para nosotros? Es todo un sistema de pensamiento que sale del “no soy suficientemente bueno” y que convierte nuestra vida en una carrera de obstáculos insalvables.

    Yo creo que no hay nada que transformar desde la racionalidad. Toda transformación se da desde el corazón y no es voluntaria, ocurre cuando nuestra mente cambia. Y para que cambie es imprescindible aceptarnos con un amor incondicional, como el que se le da a un hijo que, haga lo que haga, siempre disfrutará de nuestro amor. Ese es el amor que nos merecemos para nosotros mismos y desde el que podemos empezar a amar a los demás. Esa es la principal transformación y no tiene nada que ver con los logros y progresos racionales. Esta transformación te permite un disfrute de la vida que nunca antes habías conocido.

    Voy a poner en práctica tu ejercicio del espejo. Me parece muy poderoso y que puede revelar muchas cosas sobre uno mismo.

    Muchas gracias por tu blog y por compartir tu sabiduría con nosotros.

    Roxana

    1. Gracias, Roxana, por tu estupendo comentario. Lo que buscamos, siempre, es AMOR, pero con mayúsculas, un amor que buscamos en lo exterior, porque eso nos han enseñado desde niños, a que nos valoremos a partir de lo que los demás piensan de nosotros y de los logros materiales que alcanzamos. Así nos convertimos en individuos dependientes, olvidando la verdadera fuerza que reside en nuestro interior y de la cual emana ese AMOR incondicional que empieza nutriéndonos a nosotros mismos para, desde ahí, abarcar a todo lo demás. Efectivamente, no es un estado que se pueda alcanzar desde la racionalidad, hay que experimentarlo y, para ello, hay que estar abierto, liberándonos del yugo de la razón y escuchando, desde el silencio de nuestra mente, lo que nuestro corazón está deseando decirnos.

  2. Me miro en una fotografía… y no me reconozco. La imagen que me devuelve el espejo es distinta. Creo que es porque ésta es animada, tiene vida, transcurre en el tiempo preciso, y la fotografía es inanimada, intemporal, sin alma. Las fotos antiguas, en cambio, si me hacen reencontrarme con aquella imagen que puedo recordar, las circunstancias que la acompañan,, el momento en que fue tomada… De ahora en adelante, cuando me mire en el espejo, me acordaré de este artículo y me veré con otros ojos, los del interior, intemporales, acríticos, y daré gracias por existir, sea como sea la imagen que me está mirando a través suyo.

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